Sekai Ichi Hatsukoi ~El Caso de Chiaki Yoshino Vol. 4~
Libro: 世界一初恋 ~吉野千秋の場合 4~
Título: 吉野千秋の場合 No. 8
Título en Español: Caso No. 8 de Chiaki Yoshino
Autora: Miyako Fujisaki
Ilustraciones: Shungiku Nakamura
Formato: Novela
Licencia: No
Traducción: yoͦshͪiͥnoͦ♡
Revisión: 鳥居さん
Palabras: 15734
Tiempo de lectura: 70 minutos

El autor de manga shoujo, Chiaki Yoshino está preocupado por algo. Al decir “algo” es porque, en sí, no tiene claro qué es lo que le preocupa.
- U~~~~mmm…
Sus emociones son tan complejas que solo se limita a gemir.
El segundo capítulo de su nueva historia ya se había publicado en la revista y las vacaciones que tuvo en julio ya eran un recuerdo lejano.
De acuerdo con lo que dijo Hatori, parece que a la nueva serie no le está yendo mal, pero debido a que aún no está familiarizado con los personajes, no logra deshacerse de la sensación de incomodidad. Y es que para esta nueva historia trató de cambiar un poco su estilo respecto a su obra anterior, por lo que no estaba seguro de si debería seguir el rumbo que estaba tomando.
Seguramente, al continuar iría teniendo una visión más clara de ese mundo pero, de momento, seguía avanzando a tientas.
(Creo que podría ser más interesante…)
Aunque eso era lo que pensaba, le frustraba no tener una idea clara de qué hacer para que su historia fuera más interesante. Tenía algunas cosas en mente que le gustaría dibujar por primera vez pero no estaba seguro de si sería buena idea ser demasiado experimental.
- Esto es malo. Tengo que salir de esto…
Siendo honesto, no era la primera vez que se preocupaba de esa manera. Pero era consciente que, de seguir así, se deprimiría y volvería a estancarse.
A pesar de que no suele deprimirse a menudo, cuando sucede es muy difícil que salga de ese estado, haciendo que su vida descuidada empeore, lo cual no le gusta porque le resulta problemático y no puede hacer nada al respecto.
(¿Cómo es posible que esté al borde de los 30 y no sea capaz de cuidarme yo solo…?)
Aunque su editor, que también es su novio, siempre ha cuidado de él, pensaba que el estado actual de la habitación era demasiado deplorable.
Yoshino suspiró con disgusto al ver la ropa acumulada y los platos desordenados.
- No sirvió de nada haber comprado un lavavajillas.
Aunque sabía que debía hacer algo al respecto, no encontraba las fuerzas para levantarse del suelo donde estaba tirado. Mientras miraba fijamente el techo, escuchó un sonido proveniente de la puerta principal.
Los pasos y el sonido de la cerradura indicaban que alguien había llegado. Además de sus padres, solo había una persona que tenía un duplicado de la llave de su departamento. Dirigió su cabeza hacia la entrada de la habitación y sus miradas se cruzaron.
- Tori, cuánto tiempo…
Había pasado un tiempo, bueno, solo habían sido tres días pero, por alguna razón, sentía como si no lo hubiera visto en mucho tiempo.
Yoshiyuki Hatori, 29 años. Ha sido amigo de la infancia de Yoshino desde que nacieron, trabaja como su editor a cargo y ahora también se le suma el título como su novio.
- No creo que haya pasado tanto tiempo.
Al escuchar las palabras que Yoshino había murmurado, Hatori expresó un poco sorprendido.
- ¿De verdad?
Al ver a Hatori por primera vez luego de tres días, parecía cansado. Tal vez porque había ido a su casa después de trabajar. A pesar de sus buenos rasgos faciales, su mirada parece siempre estar preocupada y sabe que la mayor parte de los motivos es él.
En la editorial Marukawa donde trabaja Hatori, los editores suelen llegar a trabajar alrededor del mediodía pero el siempre serio Hatori suele llegar a la misma hora que los oficinistas comunes.
Sabe que como subjefe de edición debe hacerse cargo de muchas responsabilidades pero pareciera que no pudiera darse el lujo de descansar, aun cuando llega a casa a altas horas de la noche.
- ¿Por qué siempre estás rodando en el piso…?
- Es porque… simplemente, pasa.
- Tienes sillas y un sofá. Si quieres dormir, por lo menos, vete a la cama. Si te duermes en el piso, vas a resfriarte y ya no eres tan joven como para que te recuperes con solo dormir un día como solías hacerlo.
Yoshino lo escuchaba mientras lo miraba con disgusto pero seguía sin energías para poder levantarse él solo.
- Bueno, levántame.
- Maldición… ya no eres un niño.
Aunque dijo lo anterior, Hatori lo tiró del brazo para intentar levantarlo. Yoshino se dejó llevar por completo pero, por alguna razón, el movimiento se detuvo de repente.
- ¿Qué?
Justo cuando pensó que diría que no podía levantarlo por pesar demasiado, le escuchó decir con voz molesta.
- Apestas.
- Ah. Hace tiempo que no me baño.
Al parecer, habían pasado días por estar pensando “lo hago mañana”. Aunque sabía que no tenía caso posponerlo, solo hacía que cada día fuera más tedioso.
- ¿Cuántos días son “hace tiempo”?
- Umm… ¿unos tres días?
Cuando respondió con tono casual, pudo escuchar cómo las venas de Hatori emitieron un sonido para luego ordenarle con una voz más fría que nunca.
- Lárgate a bañar.
- Qué flojera. Lo hare más tarde~
- ¿Cuándo es “más tarde”?
- Emm… mañana…
Yoshino dijo esto mientras asentía con la cabeza y Hatori, que aún lo sostenía del brazo, lo arrastró a la fuerza hacia el baño.
- ¡Oye! ¡¿A dónde me llevas?!
- Te vas a bañar en este momento.
- Eh, no hay problema… lo haré luego.
- No, sí lo hay. Es incómodo.
Al resistirse, Hatori lo obligó a que entrara al baño.
- ¿Eh? ¿Por qué te metiste tú también?
Hatori se quitó la chaqueta y los calcetines y entró al baño junto con él. Esto sorprendió a Yoshino quien no pensaba que lo llevaría al baño para ducharlo por completo.
- ¡Woah! ¡¿Qué estás haciendo?!
- Lavando todo al mismo tiempo. De todas formas, has tenido puesta esa ropa por tres días, ¿no es así?
- ¡No puede ser! ¿Cómo lo supiste?
- ¿Cómo no iba a saberlo?
El agua caliente salpicó a Hatori y ahora los dos estaban empapados. En un abrir y cerrar de ojos Hatori se deshizo de la ropa de Yoshino y lo obligó a que se sentara en una silla de baño.
- …
Hatori se sentó en el borde de la bañera y vertió champú en la cabeza de Yoshino quien, aunque ya estaba más tranquilo, se quejó de lo espumoso que estaba mientras Hatori le frotaba la cabeza.
(Ya, ya me voy a comportar…)
Estaba seguro de que lo mejor sería no decirle nada innecesario a Hatori ahora que estaba de mal humor. Al pensar esto, Yoshino decidió que dejaría de resistirse. Aun así, jamás pensó que a su edad, le lavaría el cabello alguien que no fuera de una peluquería.
- No abras los ojos o te entrará espuma.
- Está bien…
Por alguna razón, cada vez que Hatori lo cuida, se siente como si fuera un niño de cinco años.
(… ¿De verdad le gusto a este hombre?)
En ese momento, a pesar de que estaba desnudo, no se sentía ninguna atmósfera sensual. Creía que lo normal es que la otra persona se ponga nerviosa en una situación así pero aquí no había ni señales de eso. Era algo imposible, aun para la historia de manga que dibuja.
(No es que me queje, pero…)
Trataba de buscar una excusa casual porque parecía que solo él era consciente de la situación en la que estaban y le resultaba incómodo.
- Voy a enjuagarte.
Una vez que dijo esto, le enjuagó la espuma para luego volver a aplicarle champú en el cabello y comenzó a lavarlo de nuevo.
Permanecieron en silencio durante un rato y solo se escuchaba el sonido del cabello lavándose, en eso, Hatori habló de repente.
- ¿Qué es lo que te preocupa?
- No lo sé… ¿cómo sabes si algo me preocupa?
Preguntó mientras continuaba con los ojos cerrados y Hatori suspiró.
- ¿Cómo no voy a saberlo? Llevamos años de conocernos. Así que, dime qué es.
- … no hay una razón…
Yoshino sabía que no sería capaz de explicárselo, por lo que intentó mentirle.
- Si te dejo lidiar con ello solo, te derrumbarás y me será muy difícil levantarte. Así que platícame lo más que puedas.
Hatori dijo de manera tajante pero era evidente que estaba preocupado por él.
Sabía que necesitaba que lo escuchara pero lo que tenía que decir era tan vago y poco claro que se le dificultaba encontrar las palabras. Al final de todo, no tendría más remedio que resolver sus inseguridades él solo.
- No… ¿Cómo lo digo…?
Luego de titubear un poco, Yoshino se tragó las palabras que iba a decir y dijo algo diferente
- Estaba pensando que Mamá Hatori está siendo muy amable…
En ese momento, las manos de Hatori se detuvieron.
(¡R-rayos! Creo que no debí decir eso…)
Luego de lo que dijo, recordó que a Hatori le pone de mal humor que le diga esas cosas.
- Oh, vamos, es una broma.
Temeroso, levantó la mirada fingiendo una sonrisa y, tal como pensaba, Hatori le estaba mirando fijamente.
- E-en serio, no tiene ningún otro significado.
Era demasiado tarde para arrepentirse. Intentó continuar pero tenía el cuerpo tan lleno de burbujas que no podía hablar bien.
- Así que, ¡No te detengas de repente!
Cuando se quejó, Hatori lo tomó de la barbilla y lo besó.
- Nghnnn… Mmm… mm…
Al tratar de resistirse, se resbaló de la silla mientras dudaba de si debía sujetarse de la camisa de Hatori con las manos mojadas.
- ¡Ouch! Oye, me caí por tu culpa---…
Aunque sus labios se separaron, el ambiente no era propicio para quejarse a la ligera, por lo que dejó de hablar.
- ¿Tu madre te haría esto?
- N-no creo.
- Entonces, retira lo que acabas de decir.
- ¡Ya te dije que estaba bromeando!
- Aunque sea una broma, me molesta.
Luego de lo que dijo, Hatori empujó a Yoshino hacia abajo.
- ¿Qué piensas que soy para ti?
- Emm… ¿mi editor a cargo…?
Era vergonzoso decirle que era su novio, así que trató de evadirlo dándole una respuesta vaga mientras desviaba la mirada.
- Otra vez.
Dijo Hatori con el rostro serio y volvió a besarlo.
- Mmmm… Mmmm…
Al tener la boca cubierta no podía decir nada y mucho menos, volver a intentarlo. Al principio, opuso resistencia dando palmadas en la espalda de Hatori pero antes de darse cuenta, lo rodeó con sus brazos y se aferró a él.
Sentir la lengua que tentaba su boca le provocó que un escalofrío recorriera su espalda. Hace unos momentos, mientras le lavaba el cabello no había sentido nada en absoluto, pero al besarlo en la boca mientras acariciaba su cuello sentía como su cuerpo iba perdiendo fuerzas poco a poco. Cuando se dio cuenta, estaba en una posición que indicaba que lo había empujado hacia abajo.
- ¿No te duele la espalda?
- ¿Eh? Ah, no. Estoy bien…
La pregunta fue tan repentina que respondió con naturalidad. Debido a que seguía aturdido por el beso, no tuvo tiempo de intimidarse.
(N-no tengo escapatoria…)
Normalmente habría armado un alboroto diciendo “¡¿Qué piensas hacer en un lugar como este?!” pero ya había perdido la oportunidad de hacerlo.
Mientras su mirada deambulaba sin prestar atención, notó que Hatori intentaba quitarse la corbata con frustración. Tal vez debido a la situación, su camisa pegada a su piel parecía algo incómoda.
Le parecía injusto que la diferencia genética provocara que sus cuerpos fueran tan diferentes a pesar de tener casi la misma edad. Si fuera posible, le gustaría tener un cuerpo tan varonil como el de Hatori.
Yanase dice que le gusta el físico de Yoshino pero éste siempre ha admirado el cuerpo de Hatori. Considera que la línea de sus omóplatos y la forma en la que sus brazos se extienden desde sus hombros son los ideales.
Hatori desabotonó su camisa y estuvo a punto de quitársela pero chasqueó la lengua en señal de darse por vencido a la mitad.
- Hoy has estado muy callado.
- C-cierra la boca. No importa lo que diga, el resultado seguirá siendo el mismo.
Fue estúpido y algo sincero confesar que esta vez no se negaría. Ante esas las palabras, las comisuras de los labios de Hatori se levantaron, mostrándole una pequeña sonrisa a Yoshino.
- Así que finalmente lo has entendido. Bueno, es divertido calmarte y engatusarte un poco.
- Qué di- ah…
Quiso preguntarle a qué se refería pero antes de darse cuenta, Hatori ya estaba apoyado sobre él y fue inevitable que se embelesara con el movimiento de las manos de éste que estaban ocupadas recorriendo todo su cuerpo. De manera inconsciente se mordió los labios al sentir los labios y dedos de Hatori recorriendo su cuerpo a su antojo.
- Mmmmm
Succionaba su piel y jugaba con la punta de sus pezones provocando que su cuerpo diera pequeños respingos. Su cuerpo estaba tan caliente que hasta el roce de la ropa húmeda contra su piel le resultaba estimulante.
- Ah…. Mmmm….
- ¿Volviste a perder peso?
Hatori murmuró insatisfecho mientras acariciaba sus costados.

- Tienes que comer bien aun cuando yo no venga. ¿Y si te desmayas?
- No… tienes que… sermonearme justo ahora…
Si hasta en momentos como ese sus conversaciones distan de ser amigables, ¿cómo podrían sumergirse en un ambiente de dulzura?
- Entonces, ¿qué quieres que te diga?
- ¡No digas nada!
Yoshino se apresuró a cubrir la boca de Hatori. No sabía si estaba de mal humor pero cuando Hatori le habla con tono serio, le pone de nervios.
- Acostúmbrate.
- Cállate… D-deja de ha-…
Hatori soltó una pequeña carcajada y lamió la palma de la mano que cubría su boca. El roce tibio de la lengua en su mano le provocó un cosquilleo. Por un momento se estremeció y sintió ambas manos rodeando firmemente su cabeza.
- Lo sabía. Es malo que estés tan callado.
- ¿Qué quieres de-….
Los dientes que se encajaban en su clavícula hicieron que levantara las cejas sorprendido. Mientras acariciaba su pecho plano, succionaba la zona que ahora estaba adolorida. Sin titubear, los dedos de Hatori rodearon la pequeña punta.
- Ah… mm… ah…
Hatori levantó la punta de su pezón y la oprimió entre sus dedos. Cada vez que hacía eso, le invadía una sensación de picor y cosquilleo, mientras sentía cómo el calor iba invadiendo la parte inferior de su cuerpo.
Solía preocuparle sentir ese tipo de cosas, pero decidió que era culpa de Hatori por provocarle de esa manera.
- Maldición... qué persistente...
- Pero te gusta, ¿cierto?
- …
Debido a que se quedó sin palabras, le respondió con una sonrisa y se puso totalmente rojo. Para ser sincero, no le disgustaba ese comportamiento. Aunque no pueda expresarlo con palabras, la realidad es que se siente bastante bien.
Sin embargo, aun después de más de un año de noviazgo, Yoshino no puede dejar de tener una actitud pasiva. Tomar la iniciativa o seducir a Hatori son cosas que sentía que no podría hacer, ni aunque su vida dependiera de ello. Justo cuando la ansiedad comenzaba a invadirlo pensando en qué tal si a Hatori le molesta que sea así, los dedos de éste se entrelazaron en su miembro ya erecto.
- Ah...
El lugar que ansiaba que tocara era fácil de estimular con solo una caricia, pero eso ya no era suficiente. Como si pudiera leer los pensamientos de Yoshino, Hatori comenzó a frotarlo de arriba a abajo con fuerza.
- Ah... ah... aahhh...
Las paredes del baño hacían que su voz tuviera demasiado eco, pero ya era imposible reprimir más sus gemidos vergonzosos.
Yoshino jadeaba al ritmo de sus dedos presionando su zona sensible. Los pequeños besos que entre ratos depositaba sobre sus labios eran tan dulces que Yoshino sentía que estaba a punto de derretirse.
- Tori... ya... no... ah... mmm...
Yoshino llegó al clímax fácilmente. Estaba tan extasiado que no pudo evitar que, en un respingo, el líquido caliente escapara de su cuerpo. Aunque ya era demasiado tarde para eso, le avergonzaba haber ensuciado las manos de Hatori.
- ¿No te habías masturbado?
Hatori le hizo una pregunta directa a un Yoshino que aún seguía aturdido por lo que acababa de suceder. Éste se sonrojo y de inmediato, apartó su cara.
- N-no me había dado ganas.
Al haber estado deprimido, su cuerpo también había estado decaído. Pero solo con las caricias de Hatori fue capaz de excitarse nuevamente.
- En otras palabras, ahorita sí tienes ganas, ¿cierto?
- 〜〜〜! Es que, eso siempre es...
No pudo continuar hablando cuando sintió los dedos húmedos de Hatori rozando su entrepierna. Mientras Yoshino contenía la respiración, Hatori presionó con sus dedos provocando que su cuerpo se tensara.
- E-espera...
Hatori no hizo caso a las palabras de Yoshino. Lo tomó fuertemente del brazo mientras hábilmente introducía sus dedos. Cada vez que sus dedos salían con soltura, un escalofrío recorría su espalda.
- No… ah… aaaah….
Cuando sentía que los dedos rozaban sus paredes interiores, no podía evitar apretarlos. Hatori jugaba con su parte frontal como tratando de distraerlo y tranquilizarlo pero era imposible ignorar los dedos que se retorcían al interior de su cuerpo.
Hatori movía sus dedos con agilidad y Yoshino no pudo evitar la voz que se escapaba de su garganta. Su espalda se arqueaba cada vez que Hatori presionaba su punto más sensible.
Se acostumbró al estímulo insistente y se quedó sin aliento cuando Hatori por fin sacó los dedos.
- A-apúrate…
- No me apresures
- … Ah…
Hatori parecía estar más calmado que él pero el miembro erecto presionando contra su cuerpo no podía estar más tenso. Luego de hablarle con voz ronca, se colocó encima de Yoshino.
- Ugh…
Por muy acostumbrado que estuviera, no dejaba de ser doloroso al principio. Apretó los dientes y soportó la presión de la intrusión. Lento pero sin titubear, Hatori entró totalmente en él. Como si todo hubiera terminado finalmente, Hatori dejó salir la respiración que había estado conteniendo.
- ¿Estás bien?
El hecho de que Hatori le hiciera esa pregunta quería decir que seguramente estaba muy apretado. A pesar de que sentía como si sus órganos internos fueran presionados hacia arriba, resistió.
- Por supuesto que estoy bien.
Se aferró al cuello de Hatori como diciéndole: “date prisa”. Si viera su rostro en ese momento se daría cuenta de lo que se estaba conteniendo.
- Dime si te resulta incómodo.
Tras decir eso, Hatori empujó su cuerpo conectado. La fricción de su miembro caliente y duro en su interior provocaba un leve adormecimiento en la parte baja de su espalda, mismo que subía y bajaba por su columna vertebral.
- Mmm… ah, ahhh…
Las sacudidas, que al principio eran suaves, se volvieron gradualmente más intensas. Aunque en un principio sintió una sensación de presión, conforme se fue acostumbrando, desapareció volviéndose todo más cómodo.
Como si fuera algo que Hatori esperara, tomó las piernas de Yoshino y colocó su peso encima de ellas, profundizando aún más la penetración.
- Ah… mmm…
Sus caderas estaban colocadas de una forma que parecía que en cualquier momento terminaría perforando su interior y los movimientos ahora se habían convertido en empujones. El ritmo áspero hacía imposible reprimir la voz que se escapaba de su garganta.
- … Ah… uh, Aaah….
Se aferraba desesperadamente a Hatori tratando de evitar la sacudida. Su cuerpo estaba totalmente encendido. La respiración en su cuello y los cuerpos superpuestos eran tan cálidos que sentía que cada parte de su cuerpo se derretía con cada roce.
- Aaah, ah, ¡Ah…!
Perdió el control total de su cuerpo y sus ojos se pusieron en blanco. Cuando el cuerpo de Yoshino se tensó, el cuerpo de Hatori de inmediato hizo lo mismo. Al sentir el cálido líquido que fluía en el fondo de su cuerpo, Yoshino finalmente quedó sin fuerzas y relajó su cuerpo.
- U~~~~mmm…
Sus emociones son tan complejas que solo se limita a gemir.
El segundo capítulo de su nueva historia ya se había publicado en la revista y las vacaciones que tuvo en julio ya eran un recuerdo lejano.
De acuerdo con lo que dijo Hatori, parece que a la nueva serie no le está yendo mal, pero debido a que aún no está familiarizado con los personajes, no logra deshacerse de la sensación de incomodidad. Y es que para esta nueva historia trató de cambiar un poco su estilo respecto a su obra anterior, por lo que no estaba seguro de si debería seguir el rumbo que estaba tomando.
Seguramente, al continuar iría teniendo una visión más clara de ese mundo pero, de momento, seguía avanzando a tientas.
(Creo que podría ser más interesante…)
Aunque eso era lo que pensaba, le frustraba no tener una idea clara de qué hacer para que su historia fuera más interesante. Tenía algunas cosas en mente que le gustaría dibujar por primera vez pero no estaba seguro de si sería buena idea ser demasiado experimental.
- Esto es malo. Tengo que salir de esto…
Siendo honesto, no era la primera vez que se preocupaba de esa manera. Pero era consciente que, de seguir así, se deprimiría y volvería a estancarse.
A pesar de que no suele deprimirse a menudo, cuando sucede es muy difícil que salga de ese estado, haciendo que su vida descuidada empeore, lo cual no le gusta porque le resulta problemático y no puede hacer nada al respecto.
(¿Cómo es posible que esté al borde de los 30 y no sea capaz de cuidarme yo solo…?)
Aunque su editor, que también es su novio, siempre ha cuidado de él, pensaba que el estado actual de la habitación era demasiado deplorable.
Yoshino suspiró con disgusto al ver la ropa acumulada y los platos desordenados.
- No sirvió de nada haber comprado un lavavajillas.
Aunque sabía que debía hacer algo al respecto, no encontraba las fuerzas para levantarse del suelo donde estaba tirado. Mientras miraba fijamente el techo, escuchó un sonido proveniente de la puerta principal.
Los pasos y el sonido de la cerradura indicaban que alguien había llegado. Además de sus padres, solo había una persona que tenía un duplicado de la llave de su departamento. Dirigió su cabeza hacia la entrada de la habitación y sus miradas se cruzaron.
- Tori, cuánto tiempo…
Había pasado un tiempo, bueno, solo habían sido tres días pero, por alguna razón, sentía como si no lo hubiera visto en mucho tiempo.
Yoshiyuki Hatori, 29 años. Ha sido amigo de la infancia de Yoshino desde que nacieron, trabaja como su editor a cargo y ahora también se le suma el título como su novio.
- No creo que haya pasado tanto tiempo.
Al escuchar las palabras que Yoshino había murmurado, Hatori expresó un poco sorprendido.
- ¿De verdad?
Al ver a Hatori por primera vez luego de tres días, parecía cansado. Tal vez porque había ido a su casa después de trabajar. A pesar de sus buenos rasgos faciales, su mirada parece siempre estar preocupada y sabe que la mayor parte de los motivos es él.
En la editorial Marukawa donde trabaja Hatori, los editores suelen llegar a trabajar alrededor del mediodía pero el siempre serio Hatori suele llegar a la misma hora que los oficinistas comunes.
Sabe que como subjefe de edición debe hacerse cargo de muchas responsabilidades pero pareciera que no pudiera darse el lujo de descansar, aun cuando llega a casa a altas horas de la noche.
- ¿Por qué siempre estás rodando en el piso…?
- Es porque… simplemente, pasa.
- Tienes sillas y un sofá. Si quieres dormir, por lo menos, vete a la cama. Si te duermes en el piso, vas a resfriarte y ya no eres tan joven como para que te recuperes con solo dormir un día como solías hacerlo.
Yoshino lo escuchaba mientras lo miraba con disgusto pero seguía sin energías para poder levantarse él solo.
- Bueno, levántame.
- Maldición… ya no eres un niño.
Aunque dijo lo anterior, Hatori lo tiró del brazo para intentar levantarlo. Yoshino se dejó llevar por completo pero, por alguna razón, el movimiento se detuvo de repente.
- ¿Qué?
Justo cuando pensó que diría que no podía levantarlo por pesar demasiado, le escuchó decir con voz molesta.
- Apestas.
- Ah. Hace tiempo que no me baño.
Al parecer, habían pasado días por estar pensando “lo hago mañana”. Aunque sabía que no tenía caso posponerlo, solo hacía que cada día fuera más tedioso.
- ¿Cuántos días son “hace tiempo”?
- Umm… ¿unos tres días?
Cuando respondió con tono casual, pudo escuchar cómo las venas de Hatori emitieron un sonido para luego ordenarle con una voz más fría que nunca.
- Lárgate a bañar.
- Qué flojera. Lo hare más tarde~
- ¿Cuándo es “más tarde”?
- Emm… mañana…
Yoshino dijo esto mientras asentía con la cabeza y Hatori, que aún lo sostenía del brazo, lo arrastró a la fuerza hacia el baño.
- ¡Oye! ¡¿A dónde me llevas?!
- Te vas a bañar en este momento.
- Eh, no hay problema… lo haré luego.
- No, sí lo hay. Es incómodo.
Al resistirse, Hatori lo obligó a que entrara al baño.
- ¿Eh? ¿Por qué te metiste tú también?
Hatori se quitó la chaqueta y los calcetines y entró al baño junto con él. Esto sorprendió a Yoshino quien no pensaba que lo llevaría al baño para ducharlo por completo.
- ¡Woah! ¡¿Qué estás haciendo?!
- Lavando todo al mismo tiempo. De todas formas, has tenido puesta esa ropa por tres días, ¿no es así?
- ¡No puede ser! ¿Cómo lo supiste?
- ¿Cómo no iba a saberlo?
El agua caliente salpicó a Hatori y ahora los dos estaban empapados. En un abrir y cerrar de ojos Hatori se deshizo de la ropa de Yoshino y lo obligó a que se sentara en una silla de baño.
- …
Hatori se sentó en el borde de la bañera y vertió champú en la cabeza de Yoshino quien, aunque ya estaba más tranquilo, se quejó de lo espumoso que estaba mientras Hatori le frotaba la cabeza.
(Ya, ya me voy a comportar…)
Estaba seguro de que lo mejor sería no decirle nada innecesario a Hatori ahora que estaba de mal humor. Al pensar esto, Yoshino decidió que dejaría de resistirse. Aun así, jamás pensó que a su edad, le lavaría el cabello alguien que no fuera de una peluquería.
- No abras los ojos o te entrará espuma.
- Está bien…
Por alguna razón, cada vez que Hatori lo cuida, se siente como si fuera un niño de cinco años.
(… ¿De verdad le gusto a este hombre?)
En ese momento, a pesar de que estaba desnudo, no se sentía ninguna atmósfera sensual. Creía que lo normal es que la otra persona se ponga nerviosa en una situación así pero aquí no había ni señales de eso. Era algo imposible, aun para la historia de manga que dibuja.
(No es que me queje, pero…)
Trataba de buscar una excusa casual porque parecía que solo él era consciente de la situación en la que estaban y le resultaba incómodo.
- Voy a enjuagarte.
Una vez que dijo esto, le enjuagó la espuma para luego volver a aplicarle champú en el cabello y comenzó a lavarlo de nuevo.
Permanecieron en silencio durante un rato y solo se escuchaba el sonido del cabello lavándose, en eso, Hatori habló de repente.
- ¿Qué es lo que te preocupa?
- No lo sé… ¿cómo sabes si algo me preocupa?
Preguntó mientras continuaba con los ojos cerrados y Hatori suspiró.
- ¿Cómo no voy a saberlo? Llevamos años de conocernos. Así que, dime qué es.
- … no hay una razón…
Yoshino sabía que no sería capaz de explicárselo, por lo que intentó mentirle.
- Si te dejo lidiar con ello solo, te derrumbarás y me será muy difícil levantarte. Así que platícame lo más que puedas.
Hatori dijo de manera tajante pero era evidente que estaba preocupado por él.
Sabía que necesitaba que lo escuchara pero lo que tenía que decir era tan vago y poco claro que se le dificultaba encontrar las palabras. Al final de todo, no tendría más remedio que resolver sus inseguridades él solo.
- No… ¿Cómo lo digo…?
Luego de titubear un poco, Yoshino se tragó las palabras que iba a decir y dijo algo diferente
- Estaba pensando que Mamá Hatori está siendo muy amable…
En ese momento, las manos de Hatori se detuvieron.
(¡R-rayos! Creo que no debí decir eso…)
Luego de lo que dijo, recordó que a Hatori le pone de mal humor que le diga esas cosas.
- Oh, vamos, es una broma.
Temeroso, levantó la mirada fingiendo una sonrisa y, tal como pensaba, Hatori le estaba mirando fijamente.
- E-en serio, no tiene ningún otro significado.
Era demasiado tarde para arrepentirse. Intentó continuar pero tenía el cuerpo tan lleno de burbujas que no podía hablar bien.
- Así que, ¡No te detengas de repente!
Cuando se quejó, Hatori lo tomó de la barbilla y lo besó.
- Nghnnn… Mmm… mm…
Al tratar de resistirse, se resbaló de la silla mientras dudaba de si debía sujetarse de la camisa de Hatori con las manos mojadas.
- ¡Ouch! Oye, me caí por tu culpa---…
Aunque sus labios se separaron, el ambiente no era propicio para quejarse a la ligera, por lo que dejó de hablar.
- ¿Tu madre te haría esto?
- N-no creo.
- Entonces, retira lo que acabas de decir.
- ¡Ya te dije que estaba bromeando!
- Aunque sea una broma, me molesta.
Luego de lo que dijo, Hatori empujó a Yoshino hacia abajo.
- ¿Qué piensas que soy para ti?
- Emm… ¿mi editor a cargo…?
Era vergonzoso decirle que era su novio, así que trató de evadirlo dándole una respuesta vaga mientras desviaba la mirada.
- Otra vez.
Dijo Hatori con el rostro serio y volvió a besarlo.
- Mmmm… Mmmm…
Al tener la boca cubierta no podía decir nada y mucho menos, volver a intentarlo. Al principio, opuso resistencia dando palmadas en la espalda de Hatori pero antes de darse cuenta, lo rodeó con sus brazos y se aferró a él.
Sentir la lengua que tentaba su boca le provocó que un escalofrío recorriera su espalda. Hace unos momentos, mientras le lavaba el cabello no había sentido nada en absoluto, pero al besarlo en la boca mientras acariciaba su cuello sentía como su cuerpo iba perdiendo fuerzas poco a poco. Cuando se dio cuenta, estaba en una posición que indicaba que lo había empujado hacia abajo.
- ¿No te duele la espalda?
- ¿Eh? Ah, no. Estoy bien…
La pregunta fue tan repentina que respondió con naturalidad. Debido a que seguía aturdido por el beso, no tuvo tiempo de intimidarse.
(N-no tengo escapatoria…)
Normalmente habría armado un alboroto diciendo “¡¿Qué piensas hacer en un lugar como este?!” pero ya había perdido la oportunidad de hacerlo.
Mientras su mirada deambulaba sin prestar atención, notó que Hatori intentaba quitarse la corbata con frustración. Tal vez debido a la situación, su camisa pegada a su piel parecía algo incómoda.
Le parecía injusto que la diferencia genética provocara que sus cuerpos fueran tan diferentes a pesar de tener casi la misma edad. Si fuera posible, le gustaría tener un cuerpo tan varonil como el de Hatori.
Yanase dice que le gusta el físico de Yoshino pero éste siempre ha admirado el cuerpo de Hatori. Considera que la línea de sus omóplatos y la forma en la que sus brazos se extienden desde sus hombros son los ideales.
Hatori desabotonó su camisa y estuvo a punto de quitársela pero chasqueó la lengua en señal de darse por vencido a la mitad.
- Hoy has estado muy callado.
- C-cierra la boca. No importa lo que diga, el resultado seguirá siendo el mismo.
Fue estúpido y algo sincero confesar que esta vez no se negaría. Ante esas las palabras, las comisuras de los labios de Hatori se levantaron, mostrándole una pequeña sonrisa a Yoshino.
- Así que finalmente lo has entendido. Bueno, es divertido calmarte y engatusarte un poco.
- Qué di- ah…
Quiso preguntarle a qué se refería pero antes de darse cuenta, Hatori ya estaba apoyado sobre él y fue inevitable que se embelesara con el movimiento de las manos de éste que estaban ocupadas recorriendo todo su cuerpo. De manera inconsciente se mordió los labios al sentir los labios y dedos de Hatori recorriendo su cuerpo a su antojo.
- Mmmmm
Succionaba su piel y jugaba con la punta de sus pezones provocando que su cuerpo diera pequeños respingos. Su cuerpo estaba tan caliente que hasta el roce de la ropa húmeda contra su piel le resultaba estimulante.
- Ah…. Mmmm….
- ¿Volviste a perder peso?
Hatori murmuró insatisfecho mientras acariciaba sus costados.

- Tienes que comer bien aun cuando yo no venga. ¿Y si te desmayas?
- No… tienes que… sermonearme justo ahora…
Si hasta en momentos como ese sus conversaciones distan de ser amigables, ¿cómo podrían sumergirse en un ambiente de dulzura?
- Entonces, ¿qué quieres que te diga?
- ¡No digas nada!
Yoshino se apresuró a cubrir la boca de Hatori. No sabía si estaba de mal humor pero cuando Hatori le habla con tono serio, le pone de nervios.
- Acostúmbrate.
- Cállate… D-deja de ha-…
Hatori soltó una pequeña carcajada y lamió la palma de la mano que cubría su boca. El roce tibio de la lengua en su mano le provocó un cosquilleo. Por un momento se estremeció y sintió ambas manos rodeando firmemente su cabeza.
- Lo sabía. Es malo que estés tan callado.
- ¿Qué quieres de-….
Los dientes que se encajaban en su clavícula hicieron que levantara las cejas sorprendido. Mientras acariciaba su pecho plano, succionaba la zona que ahora estaba adolorida. Sin titubear, los dedos de Hatori rodearon la pequeña punta.
- Ah… mm… ah…
Hatori levantó la punta de su pezón y la oprimió entre sus dedos. Cada vez que hacía eso, le invadía una sensación de picor y cosquilleo, mientras sentía cómo el calor iba invadiendo la parte inferior de su cuerpo.
Solía preocuparle sentir ese tipo de cosas, pero decidió que era culpa de Hatori por provocarle de esa manera.
- Maldición... qué persistente...
- Pero te gusta, ¿cierto?
- …
Debido a que se quedó sin palabras, le respondió con una sonrisa y se puso totalmente rojo. Para ser sincero, no le disgustaba ese comportamiento. Aunque no pueda expresarlo con palabras, la realidad es que se siente bastante bien.
Sin embargo, aun después de más de un año de noviazgo, Yoshino no puede dejar de tener una actitud pasiva. Tomar la iniciativa o seducir a Hatori son cosas que sentía que no podría hacer, ni aunque su vida dependiera de ello. Justo cuando la ansiedad comenzaba a invadirlo pensando en qué tal si a Hatori le molesta que sea así, los dedos de éste se entrelazaron en su miembro ya erecto.
- Ah...
El lugar que ansiaba que tocara era fácil de estimular con solo una caricia, pero eso ya no era suficiente. Como si pudiera leer los pensamientos de Yoshino, Hatori comenzó a frotarlo de arriba a abajo con fuerza.
- Ah... ah... aahhh...
Las paredes del baño hacían que su voz tuviera demasiado eco, pero ya era imposible reprimir más sus gemidos vergonzosos.
Yoshino jadeaba al ritmo de sus dedos presionando su zona sensible. Los pequeños besos que entre ratos depositaba sobre sus labios eran tan dulces que Yoshino sentía que estaba a punto de derretirse.
- Tori... ya... no... ah... mmm...
Yoshino llegó al clímax fácilmente. Estaba tan extasiado que no pudo evitar que, en un respingo, el líquido caliente escapara de su cuerpo. Aunque ya era demasiado tarde para eso, le avergonzaba haber ensuciado las manos de Hatori.
- ¿No te habías masturbado?
Hatori le hizo una pregunta directa a un Yoshino que aún seguía aturdido por lo que acababa de suceder. Éste se sonrojo y de inmediato, apartó su cara.
- N-no me había dado ganas.
Al haber estado deprimido, su cuerpo también había estado decaído. Pero solo con las caricias de Hatori fue capaz de excitarse nuevamente.
- En otras palabras, ahorita sí tienes ganas, ¿cierto?
- 〜〜〜! Es que, eso siempre es...
No pudo continuar hablando cuando sintió los dedos húmedos de Hatori rozando su entrepierna. Mientras Yoshino contenía la respiración, Hatori presionó con sus dedos provocando que su cuerpo se tensara.
- E-espera...
Hatori no hizo caso a las palabras de Yoshino. Lo tomó fuertemente del brazo mientras hábilmente introducía sus dedos. Cada vez que sus dedos salían con soltura, un escalofrío recorría su espalda.
- No… ah… aaaah….
Cuando sentía que los dedos rozaban sus paredes interiores, no podía evitar apretarlos. Hatori jugaba con su parte frontal como tratando de distraerlo y tranquilizarlo pero era imposible ignorar los dedos que se retorcían al interior de su cuerpo.
Hatori movía sus dedos con agilidad y Yoshino no pudo evitar la voz que se escapaba de su garganta. Su espalda se arqueaba cada vez que Hatori presionaba su punto más sensible.
Se acostumbró al estímulo insistente y se quedó sin aliento cuando Hatori por fin sacó los dedos.
- A-apúrate…
- No me apresures
- … Ah…
Hatori parecía estar más calmado que él pero el miembro erecto presionando contra su cuerpo no podía estar más tenso. Luego de hablarle con voz ronca, se colocó encima de Yoshino.
- Ugh…
Por muy acostumbrado que estuviera, no dejaba de ser doloroso al principio. Apretó los dientes y soportó la presión de la intrusión. Lento pero sin titubear, Hatori entró totalmente en él. Como si todo hubiera terminado finalmente, Hatori dejó salir la respiración que había estado conteniendo.
- ¿Estás bien?
El hecho de que Hatori le hiciera esa pregunta quería decir que seguramente estaba muy apretado. A pesar de que sentía como si sus órganos internos fueran presionados hacia arriba, resistió.
- Por supuesto que estoy bien.
Se aferró al cuello de Hatori como diciéndole: “date prisa”. Si viera su rostro en ese momento se daría cuenta de lo que se estaba conteniendo.
- Dime si te resulta incómodo.
Tras decir eso, Hatori empujó su cuerpo conectado. La fricción de su miembro caliente y duro en su interior provocaba un leve adormecimiento en la parte baja de su espalda, mismo que subía y bajaba por su columna vertebral.
- Mmm… ah, ahhh…
Las sacudidas, que al principio eran suaves, se volvieron gradualmente más intensas. Aunque en un principio sintió una sensación de presión, conforme se fue acostumbrando, desapareció volviéndose todo más cómodo.
Como si fuera algo que Hatori esperara, tomó las piernas de Yoshino y colocó su peso encima de ellas, profundizando aún más la penetración.
- Ah… mmm…
Sus caderas estaban colocadas de una forma que parecía que en cualquier momento terminaría perforando su interior y los movimientos ahora se habían convertido en empujones. El ritmo áspero hacía imposible reprimir la voz que se escapaba de su garganta.
- … Ah… uh, Aaah….
Se aferraba desesperadamente a Hatori tratando de evitar la sacudida. Su cuerpo estaba totalmente encendido. La respiración en su cuello y los cuerpos superpuestos eran tan cálidos que sentía que cada parte de su cuerpo se derretía con cada roce.
- Aaah, ah, ¡Ah…!
Perdió el control total de su cuerpo y sus ojos se pusieron en blanco. Cuando el cuerpo de Yoshino se tensó, el cuerpo de Hatori de inmediato hizo lo mismo. Al sentir el cálido líquido que fluía en el fondo de su cuerpo, Yoshino finalmente quedó sin fuerzas y relajó su cuerpo.
(Me siento mareado…)
Pasar mucho tiempo en un solo lugar debe ser molesto. Sin embargo, a diferencia de Yoshino que suele estar ocupado en la sala de estar, Hatori está constantemente en la cocina preparando de comer.
El olor cada vez era mejor, estimulando su hambre.
- Oye, no te quedes nada más ahí parado. Lleva los platos a la mesa.
- Oh, lo siento, lo siento.
Aunque dijo que haría algo sencillo, terminó preparando varias cosas. Es un verdadero maestro en las artes culinarias.
- ¡Me encantan estas alitas de pollo dulces y picantes!
- No pueden faltar para acompañar la cerveza.
- ¡Como era de esperarse de Tori! ¡Tú sí sabes!
De pronto, se sintió mejor y sacó una cerveza fría del refrigerador. No podía esperar a que Hatori se sentara y comer algo decente después de tanto tiempo.
- Oye, oye, ¿Puedo empezar a comer antes?
Sentía que no estaba bien simplemente estirar la mano, por lo que le pidió permiso a Hatori y éste soltó una pequeña carcajada.
- Si ya no puedes aguantar, apúrate a comer.
- ¡Shi! ¡Buen provecho!
Mirando a Hatori que seguía haciendo algo, tomó una guarnición que estaba muy caliente.
- Tal vez soy más feliz cada vez que como tu comida.
Yoshino dijo con la boca llena y Hatori sonrió con una expresión complicada en su rostro.
- Eres ese tipo de persona ¿no?.
Aunque ya no estaba de mal humor como hacía un rato, Hatori llevó el último plato a la mesa y dijo mientras daba un sorbo a su cerveza:
- Ahora dime lo que ibas a decirme hace rato.
- ¿Eh?
Yoshino no esperaba que Hatori le preguntara, por lo que dijo cosas a la ligera.
(Pensé que ya lo había olvidado…)
Tragó con desesperación lo que tenía en la boca, mientras tosía escandalosamente.
- Esta vez el cronograma no estuvo tan mal, ¿qué fue lo que se te complicó?
- Bueno… eso…
Hatori dudó por un momento, pero guardó silencio esperando pacientemente lo que Yoshino tenía que decir. No parecía que esta vez quisiera evadir el tema, por lo que Yoshino al final se rindió y dijo las palabras tal como se le cruzaron por la cabeza.
- No sé qué es en realidad, pero siento un poco de preocupación… o mejor dicho…
- ¿Ansiedad?
- Esta historia lleva una dirección un poco diferente a la anterior y me preguntaba si realmente es esto lo que quiero hacer… No. ¡Sí estoy dibujando lo que quiero! Es solo que me da un poco de miedo…
Entre más hablaba, menos entendía lo que él mismo estaba diciendo, al punto que empezó a sentir pena por Hatori que lo estaba escuchando con seriedad.
- El Sr. Takano dice que es interesante y la respuesta de los lectores ha sido bastante positiva. Así que deberías confiar más en ti mismo. Además, si lo necesitas, cuando vaya a la oficina te traeré una copia de la encuesta que hicimos a los lectores.
- Está bien…
Era bastante gratificante que tuviera buena aceptación entre los lectores y si, además, el jefe de edición Takano había dado su aprobación es porque no debería tener ningún problema. Sin embargo, por alguna razón, la sensación de inquietud no desaparecía.
(¿A qué le estoy temiendo…?)
Sí, tenía miedo. Parece que no podía deshacerse de la ansiedad que le hacía sentir incapaz de encontrar su equilibrio. Pero no lograba encontrar la causa de su ansiedad.
Mientras Yoshino miraba hacia abajo, apretando los labios, Hatori le dijo:
- Bueno, personalmente me gusta más esta historia.
- ¡!
- Está bien. Tu estilo no ha cambiado, así que puedes dibujarla como prefieras.
- Y-ya veo…
Con solo una palabra de Hatori, el pecho en su pecho de pronto se hizo más ligero.
(Parece que soy alguien muy simple…)
Darse cuenta de que más que nadie, quería que Hatori dijera que su obra es “interesante” hizo que se sintiera avergonzado. Escribir es un trabajo solitario. Si tuviera que usar una analogía, diría que es como hacer camino a tientas en medio de la oscuridad total. Y, al parecer, Hatori podría ser un rayo de luz para él.
- Está bien.
Tan solo escuchar eso era tranquilizador. De alguna forma comenzó a sentir que su preocupación no era para tanto.
- Me alegro que seas tú quien esté a cargo.
Tan pronto como dijo eso, Hatori le dio una palmadita en la cabeza. Tenía el ceño fruncido pero, probablemente, fuera para disimular su timidez.
- ¿Qué?
- Deja de decir tonterías y come.
- ¡Pero claro que voy a comer!
Mientras Hatori tomaba su cerveza mirando hacia otro lado, él vaciaba plato tras plato. Conforme su estómago se iba llenando, sentía que el vacío en su pecho también se iba llenando.
Se dice que una mente sana reside en un cuerpo sano y, al parecer, es cierto. Tiende a deprimirse cuando está cansado y es más optimista cuando está sano y bien alimentado. Probablemente, se deba a que es una persona sencilla, pero también cree que el ser humano necesita tener una vida ordinaria.
Hatori empezó a hablar de trabajo como si hubiera esperado a que Yoshino terminara de comer.
- Ah sí, todavía no hemos hablado del juego ¿verdad?
- ¿Eh? Sí, ¿qué pasó después de aquella vez?
- Acordaron que sería mejor mostrar la historia por lo que la mejor opción sería que el hardware fuera un dispositivo móvil acompañado de una novela sonora.
- Oh, así que eso.
Aunque le gustan los juegos de acción no sabe mucho al respecto. Incluso, si llega a ver algún anuncio en la televisión de algún software que le interese, la mayoría de las veces, no logra conseguirlo porque no tiene tiempo para jugarlo.
- Los creadores de “The Last Carnival” serán los productores principales.
- ¡¿Eh?! ¡No! ¡¿En serio?!
- ¿Los conoces?
- A una de mis asistentes le gusta ese juego y una vez me dejó jugarlo. Pensé en comprarlo para mí pero parecía que me tomaría algo de tiempo.
“The Last Carnival” es una audio novela de misterio. Una obra que incluso Yoshino, quien no está familiarizado con los juegos, conoce. Está ambientada en un mundo fantástico de estilo europeo medieval y en la que el personaje principal se ve envuelto en varios incidentes.
Aunque tiene un diseño similar al de un libro ilustrado, tiene una atmósfera un tanto terrorífica, que se adapta bien a la historia.
Una de las chicas que llegó para asistirlo era gran fan de ese juego y se lo prestó una vez para que lo jugara en su portátil. Normalmente, no suele elegir juegos de ese género pero pudo comprender por qué le gustaba tanto debido a sus buenos personajes y la música. Por su asistente supo que un creador que se independizó de una importante compañía fabricante de juegos elaboró la mayoría de los escenarios, diseño de personajes y configuración del sistema.
Al principio era completamente desconocido, pero poco a poco se fue pasando la voz, lo que provocó que tuviera gran éxito. Luego la adaptaron a una película internacional gracias a la oferta de un entusiasta director de cine admirador de la obra y ahora parece que hay una versión internacional del juego en el mercado.
El juego no era precisamente una obra maestra debido a que prefiere trabajar con pocas personas, pero fue elogiado por el buen desarrollo de la trama y personajes encantadores. Algo que le dijo su asistente y que no tiene nada que ver con la obra es que el creador parece ser un hombre muy agradable.
(De alguna forma, creo que podría poner mucho esfuerzo en ello…)
Estaba agradecido de que le dieran la oportunidad de experimentar en otro ámbito, pero dejaría que otros se hicieran cargo del juego debido a que siempre está demasiado ocupado con su propio trabajo y sería más fácil si él, como alguien ajeno, no tuviera nada que decir al respecto.
Sin embargo, le impresionaba ver que se había esforzado más de lo que pensaba.
- Emm… ¿y cómo se llama esa persona?
No es que lo haya olvidado, más bien, parecía no interesarle, por lo que no había puesto atención. Ante la pregunta de Yoshino, Hatori cruzó los brazos, asombrado.
- ¿Sabes todo eso y no conoces su nombre? Es Reiji Takayashiki.
- ¿Mm? Creo que ya lo he escuchado antes…
No como productor, sino que era un nombre que sentía que ya había escuchado antes.
- ¿No te acuerdas? Nos lo encontramos la otra vez que estábamos de vacaciones.
- ¿Esa vez?
Llevaba un tiempo encerrado y solo había visto a gente del trabajo. Trató de hacer memoria y finalmente logró recordar. Era un amigo de Hatori que conoció por casualidad mientras estaban de viaje. Al mismo tiempo, el sentimiento desagradable revivió y su buen humor desapareció por completo.
(No me agrada del todo esa persona…)
No quería hablar mal del amigo de Hatori pero ese chico no parecía ser una buena persona. Sin embargo, recordó que no es bueno dejar que sus sentimientos personales se interpongan con asuntos de trabajo. Debe haber una separación clara entre lo laboral y lo personal.
Aunque la primera impresión que Yoshino tuvo de él no fue la mejor, no había duda de que su trabajo era bueno, por lo que no tenía ningún inconveniente al confiarle su obra. Aun así, no dejaba de sentirse intranquilo.
Muchas personas, incluyendo los autores de manga, tienen sus propias inseguridades. Simplemente, él era una de esas personas.
- ¿Hay algo que te preocupe?
- N-no, no, nada. ¡Oh! Solo no menciones que yo soy Yoshikawa.
- Ya lo sé. Les dije que la autora no puede reunirse con ellos, así que está bien.
Al saber que Hatori ya había tomado medidas, Yoshino se sintió un poco aliviado.
(Yo debo hacer mi trabajo, ¿no es así?)
El olor cada vez era mejor, estimulando su hambre.
- Oye, no te quedes nada más ahí parado. Lleva los platos a la mesa.
- Oh, lo siento, lo siento.
Aunque dijo que haría algo sencillo, terminó preparando varias cosas. Es un verdadero maestro en las artes culinarias.
- ¡Me encantan estas alitas de pollo dulces y picantes!
- No pueden faltar para acompañar la cerveza.
- ¡Como era de esperarse de Tori! ¡Tú sí sabes!
De pronto, se sintió mejor y sacó una cerveza fría del refrigerador. No podía esperar a que Hatori se sentara y comer algo decente después de tanto tiempo.
- Oye, oye, ¿Puedo empezar a comer antes?
Sentía que no estaba bien simplemente estirar la mano, por lo que le pidió permiso a Hatori y éste soltó una pequeña carcajada.
- Si ya no puedes aguantar, apúrate a comer.
- ¡Shi! ¡Buen provecho!
Mirando a Hatori que seguía haciendo algo, tomó una guarnición que estaba muy caliente.
- Tal vez soy más feliz cada vez que como tu comida.
Yoshino dijo con la boca llena y Hatori sonrió con una expresión complicada en su rostro.
- Eres ese tipo de persona ¿no?.
Aunque ya no estaba de mal humor como hacía un rato, Hatori llevó el último plato a la mesa y dijo mientras daba un sorbo a su cerveza:
- Ahora dime lo que ibas a decirme hace rato.
- ¿Eh?
Yoshino no esperaba que Hatori le preguntara, por lo que dijo cosas a la ligera.
(Pensé que ya lo había olvidado…)
Tragó con desesperación lo que tenía en la boca, mientras tosía escandalosamente.
- Esta vez el cronograma no estuvo tan mal, ¿qué fue lo que se te complicó?
- Bueno… eso…
Hatori dudó por un momento, pero guardó silencio esperando pacientemente lo que Yoshino tenía que decir. No parecía que esta vez quisiera evadir el tema, por lo que Yoshino al final se rindió y dijo las palabras tal como se le cruzaron por la cabeza.
- No sé qué es en realidad, pero siento un poco de preocupación… o mejor dicho…
- ¿Ansiedad?
- Esta historia lleva una dirección un poco diferente a la anterior y me preguntaba si realmente es esto lo que quiero hacer… No. ¡Sí estoy dibujando lo que quiero! Es solo que me da un poco de miedo…
Entre más hablaba, menos entendía lo que él mismo estaba diciendo, al punto que empezó a sentir pena por Hatori que lo estaba escuchando con seriedad.
- El Sr. Takano dice que es interesante y la respuesta de los lectores ha sido bastante positiva. Así que deberías confiar más en ti mismo. Además, si lo necesitas, cuando vaya a la oficina te traeré una copia de la encuesta que hicimos a los lectores.
- Está bien…
Era bastante gratificante que tuviera buena aceptación entre los lectores y si, además, el jefe de edición Takano había dado su aprobación es porque no debería tener ningún problema. Sin embargo, por alguna razón, la sensación de inquietud no desaparecía.
(¿A qué le estoy temiendo…?)
Sí, tenía miedo. Parece que no podía deshacerse de la ansiedad que le hacía sentir incapaz de encontrar su equilibrio. Pero no lograba encontrar la causa de su ansiedad.
Mientras Yoshino miraba hacia abajo, apretando los labios, Hatori le dijo:
- Bueno, personalmente me gusta más esta historia.
- ¡!
- Está bien. Tu estilo no ha cambiado, así que puedes dibujarla como prefieras.
- Y-ya veo…
Con solo una palabra de Hatori, el pecho en su pecho de pronto se hizo más ligero.
(Parece que soy alguien muy simple…)
Darse cuenta de que más que nadie, quería que Hatori dijera que su obra es “interesante” hizo que se sintiera avergonzado. Escribir es un trabajo solitario. Si tuviera que usar una analogía, diría que es como hacer camino a tientas en medio de la oscuridad total. Y, al parecer, Hatori podría ser un rayo de luz para él.
- Está bien.
Tan solo escuchar eso era tranquilizador. De alguna forma comenzó a sentir que su preocupación no era para tanto.
- Me alegro que seas tú quien esté a cargo.
Tan pronto como dijo eso, Hatori le dio una palmadita en la cabeza. Tenía el ceño fruncido pero, probablemente, fuera para disimular su timidez.
- ¿Qué?
- Deja de decir tonterías y come.
- ¡Pero claro que voy a comer!
Mientras Hatori tomaba su cerveza mirando hacia otro lado, él vaciaba plato tras plato. Conforme su estómago se iba llenando, sentía que el vacío en su pecho también se iba llenando.
Se dice que una mente sana reside en un cuerpo sano y, al parecer, es cierto. Tiende a deprimirse cuando está cansado y es más optimista cuando está sano y bien alimentado. Probablemente, se deba a que es una persona sencilla, pero también cree que el ser humano necesita tener una vida ordinaria.
Hatori empezó a hablar de trabajo como si hubiera esperado a que Yoshino terminara de comer.
- Ah sí, todavía no hemos hablado del juego ¿verdad?
- ¿Eh? Sí, ¿qué pasó después de aquella vez?
- Acordaron que sería mejor mostrar la historia por lo que la mejor opción sería que el hardware fuera un dispositivo móvil acompañado de una novela sonora.
- Oh, así que eso.
Aunque le gustan los juegos de acción no sabe mucho al respecto. Incluso, si llega a ver algún anuncio en la televisión de algún software que le interese, la mayoría de las veces, no logra conseguirlo porque no tiene tiempo para jugarlo.
- Los creadores de “The Last Carnival” serán los productores principales.
- ¡¿Eh?! ¡No! ¡¿En serio?!
- ¿Los conoces?
- A una de mis asistentes le gusta ese juego y una vez me dejó jugarlo. Pensé en comprarlo para mí pero parecía que me tomaría algo de tiempo.
“The Last Carnival” es una audio novela de misterio. Una obra que incluso Yoshino, quien no está familiarizado con los juegos, conoce. Está ambientada en un mundo fantástico de estilo europeo medieval y en la que el personaje principal se ve envuelto en varios incidentes.
Aunque tiene un diseño similar al de un libro ilustrado, tiene una atmósfera un tanto terrorífica, que se adapta bien a la historia.
Una de las chicas que llegó para asistirlo era gran fan de ese juego y se lo prestó una vez para que lo jugara en su portátil. Normalmente, no suele elegir juegos de ese género pero pudo comprender por qué le gustaba tanto debido a sus buenos personajes y la música. Por su asistente supo que un creador que se independizó de una importante compañía fabricante de juegos elaboró la mayoría de los escenarios, diseño de personajes y configuración del sistema.
Al principio era completamente desconocido, pero poco a poco se fue pasando la voz, lo que provocó que tuviera gran éxito. Luego la adaptaron a una película internacional gracias a la oferta de un entusiasta director de cine admirador de la obra y ahora parece que hay una versión internacional del juego en el mercado.
El juego no era precisamente una obra maestra debido a que prefiere trabajar con pocas personas, pero fue elogiado por el buen desarrollo de la trama y personajes encantadores. Algo que le dijo su asistente y que no tiene nada que ver con la obra es que el creador parece ser un hombre muy agradable.
(De alguna forma, creo que podría poner mucho esfuerzo en ello…)
Estaba agradecido de que le dieran la oportunidad de experimentar en otro ámbito, pero dejaría que otros se hicieran cargo del juego debido a que siempre está demasiado ocupado con su propio trabajo y sería más fácil si él, como alguien ajeno, no tuviera nada que decir al respecto.
Sin embargo, le impresionaba ver que se había esforzado más de lo que pensaba.
- Emm… ¿y cómo se llama esa persona?
No es que lo haya olvidado, más bien, parecía no interesarle, por lo que no había puesto atención. Ante la pregunta de Yoshino, Hatori cruzó los brazos, asombrado.
- ¿Sabes todo eso y no conoces su nombre? Es Reiji Takayashiki.
- ¿Mm? Creo que ya lo he escuchado antes…
No como productor, sino que era un nombre que sentía que ya había escuchado antes.
- ¿No te acuerdas? Nos lo encontramos la otra vez que estábamos de vacaciones.
- ¿Esa vez?
Llevaba un tiempo encerrado y solo había visto a gente del trabajo. Trató de hacer memoria y finalmente logró recordar. Era un amigo de Hatori que conoció por casualidad mientras estaban de viaje. Al mismo tiempo, el sentimiento desagradable revivió y su buen humor desapareció por completo.
(No me agrada del todo esa persona…)
No quería hablar mal del amigo de Hatori pero ese chico no parecía ser una buena persona. Sin embargo, recordó que no es bueno dejar que sus sentimientos personales se interpongan con asuntos de trabajo. Debe haber una separación clara entre lo laboral y lo personal.
Aunque la primera impresión que Yoshino tuvo de él no fue la mejor, no había duda de que su trabajo era bueno, por lo que no tenía ningún inconveniente al confiarle su obra. Aun así, no dejaba de sentirse intranquilo.
Muchas personas, incluyendo los autores de manga, tienen sus propias inseguridades. Simplemente, él era una de esas personas.
- ¿Hay algo que te preocupe?
- N-no, no, nada. ¡Oh! Solo no menciones que yo soy Yoshikawa.
- Ya lo sé. Les dije que la autora no puede reunirse con ellos, así que está bien.
Al saber que Hatori ya había tomado medidas, Yoshino se sintió un poco aliviado.
(Yo debo hacer mi trabajo, ¿no es así?)
Aunque ya no estaba de humor, se forzó a cambiar de opinión y se bebió las cervezas que quedaban.
- Sensei, este es el último.
- E-espera o volveré a perder peso.
- Sensei, ¿a dónde se fue el guión gráfico que tenía perfectamente organizado en su cabeza?
El jefe de asistentes, Yanase, reprendió fríamente al impaciente Yoshino. Las únicas veces en las que Yanase le dice “sensei” es cuando está siendo sarcástico.
(¡Maldición! Yanase no tiene piedad en situaciones como esta…)
Quería llorar pero era algo que no podía permitirse en ese momento. Si no lograba avanzar lo más posible mientras que todavía estuvieran sus asistentes, no iba a poder cumplir con la fecha límite.
Esa vez le había dicho orgulloso a Yanase que tenía el guión gráfico perfectamente preparado en su cabeza, pero al final, terminó retrasándose y, con todo y que sus asistentes ya habían llegado a ayudarle, ni siquiera había terminado el borrador.
- … Parece como si se hubiera esfumado desde hace rato…
No había manera de que pudiera refutar, todo lo que podía hacer era poner excusas. Justo en ese momento, otra de sus asistentes lo presionó.
- ¡No logro recordar ninguna ocasión en la que la perfección de sensei realmente haya sido perfecta!
- ¡No puedes ser tan directa con esas cosas! Él es el sensei.
- Ugh…
Yoshino no pudo responder al sarcasmo de Yanase, solo miró torpemente hacia otro lado y vio su reloj. Sin darse cuenta, ya era bastante tarde.
- ¿No deberían irse a casa ya? Lamento haberme retrasado hoy otra vez.
- ¿Realmente quiere que nos vayamos a casa? No tenemos problema en quedarnos a dormir una noche.
Las chicas estuvieron de acuerdo, pero debido a que es un hombre y sus asistentes son todas mujeres, no podía permitir que se quedaran a dormir.
Siendo sincero, era difícil dejar que se fueran a casa en ese momento pero quería ser fiel a sus principios.
- Estaré bien, en serio. Así que, nos vemos mañana.
- Bien. Nos retiramos entonces.
Todas se fueron con una mirada de preocupación en sus rostros, siendo Yanase el único que se quedó.
- Yuu, tú también deberías irte a casa.
- Idiota, estarás en problemas si me voy.
- Pero ayer te quedaste a dormir. Hoy deberías ir a casa.
Estaba agradecido por la amabilidad de Yanase pero no podía obligarlo a quedarse tantos días. Mientras estaba dudoso, Yanase le respondió.
- ¡Oh, por todos los cielos! ¡Ya cállate!
- ¿Y-Yuu?
- Sabes, estoy ayudándote porque dijiste que querías sacar el 100% de tus habilidades en la publicación de esa revista, así que solo hago lo que se supone que debo hacer. No te preocupes.
Le dijo mientras movía su dedo índice. Luego de parpadear un par de veces, las palabras de Yanase hicieron eco en su cabeza.
- Por cierto, realmente dije eso…
Al parecer, dijo algo como eso en una entrevista que le hicieron por escrito. Había olvidado por completo esa entrevista hasta que lo mencionó Yanase, pero ese deseo sigue vigente.
Le alegró saber que Yanase aun recordaba sus ideales.
- Gracias por trabajar conmigo.
- Oh, vamos. Apúrate a darme algo qué hacer.
- S-sí. Emm… mira, toma este. Es un edificio pero los alrededores deben estar frondosos y esponjosos. Que dé la impresión de que está en movimiento.
De cierta manera, estaba dándole instrucciones mientras le señalaba con un bolígrafo una hoja de manuscrito, pero como su cerebro ya no lograba funcionar bien, no podía explicarle con claridad.
Sin saber de qué estaba hablando, Yanase aceptó con una carcajada.
- Entiendo. Pero deberías mejorar tu japonés.
A pesar de que había rechazado rotundamente la confesión de Yanase, no habían dejado de llevarse bien. Para Yoshino era inevitable estar feliz.
No pudo convertirse en su novio, pero Yanase seguía siendo un amigo muy querido.
El viaje que tuvieron recientemente, donde los tres terminaron haciendo turismo juntos había transcurrido sin problemas, aunque sí con un poco de incomodidad.
(Espero que podamos seguir siendo amigos como hasta ahora)
Sabía que su deseo era absurdo pero tanto Hatori como Yanase son personas irremplazables para él.
Pensaba en esto mientras sus manos trabajaban, cuando Yanase, quien ya había terminado lo que le había pedido, fue a mostrarle el manuscrito.
- ¿Es así como lo querías?
A pesar de que la explicación había sido abstracta, había dibujado justo lo que quería.
- ¡Wow! ¡Justo como lo había imaginado! ¡Eres un genio!
Yanase sonrió conmovido por sus elogios.
- Por supuesto.
- De verdad que sin tu ayuda, no podría publicar mi manuscrito. En serio…
Estuvo a punto de decirle que se casara con él pero de inmediato, se tragó las palabras.
(¡Qué peligroso…! Decirle esto a Yanase sería como pisar una mina terrestre…)
Con el corazón acelerado miró a Yanase quien entrecerraba los ojos para observar el manuscrito que sostenía en las manos.
- ¿Q-qué?
- Tienes que tomarte un descanso. ¿Qué son estos garabatos?
- ¿Eh?
Al mirarlo con detenimiento, se dio cuenta de que las líneas estaban disparejas y el dibujo parecía como si lo hubiera hecho con la mano izquierda en una superficie plana. Era terrible.
- Ah…
- Te despertaré más tarde. Ve a dormir tranquilo.
- Pero tú tampoco has dormido.
- Cuando despiertes, nos turnaremos para dormir.
- Bueno, me iré a dormir entonces. Despiértame dentro una hora…
Debido a que ya era de noche y el despertador de Yoshino emite un sonido muy fuerte, no quería programar la alarma para no molestar a los vecinos.
- Entendido.
Una vez que tuvo la aprobación de Yanase, se tambaleó hasta su habitación y se desplomó sobre la cama.
───── ⋆⋅☆⋅⋆ ─────
Al parecer, ya había pasado una hora porque sintió que Yanase sacudía su cuerpo. Aunque su conciencia se iba aclarando poco a poco, su cuerpo se sentía muy pesado y le costaba trabajo levantar los párpados.
- Chiaki, ya pasó una hora.
- ¡Mm…!
Se propuso continuar mientras pudiera mover su cuerpo, pero sus extremidades no se movían como quería. Era como si no le pertenecieran.
- ¿Qué pasa? ¿Quieres dormir otro rato?
- Despertar… debo terminar de despertar…
Por más que quisiera quedarse en la cama, no podía permitírselo. Reunió todas sus fuerzas y abrió los ojos para encontrarse con el rostro de Yanase frente al suyo.
Se sorprendió al grado que sintió como si su corazón se hubiera detenido y por reflejo, se levantó de golpe.
- No seas tan obvio, idiota.
- Oh, solo me sorprendí.
No sabía qué hacer. Pensando en que sería extraño disculparse o inventar alguna excusa, escuchó que alguien llamaba a la puerta. Cuando miró hacia donde venía el sonido, vio a Hatori de pie.
- ¿Qué están haciendo?
Hatori estaba evidentemente molesto. A pesar de la preocupación que Yoshino sentía en su interior, Yanase sin ningún rastro de nerviosismo o angustia en su rostro, dijo:
- Acabo de despertarlo, ¿tienes algún problema con ello?
- …
Ante esas palabras, Hatori frunció el ceño pero no dijo nada. El ambiente era tan sombrío que Yoshino terminó de despertar.
- Emmm… Tori, ¿vienes del trabajo?
En un intento por deshacerse de la incomodidad, le habló a Hatori directamente.
- No debería sorprenderte.
- S-sí, verdad.
- Acabas de levantarte, ¿no? Te traje comida. Ya debes tener hambre.
- ¡Oh, gracias!
Su estómago rugió cuando le dijo que le había llevado de comer.
- Puede que no sea del todo de tu agrado, pero es mejor a no comer nada.
- Está bien, gracias.
Yanase le dio las gracias de una manera inusualmente directa. Por su parte, Hatori parecía haber anticipado que Yanase estaría en casa de Yoshino y compró dos cajas de bentou.
- ¿Trajiste uno para ti?
- Quedé de verme con una persona, así que comeré afuera.
- ¿Es una reunión o algo así?
- … Algo así.
- Hmmm…
Por alguna razón, no lograba entender lo que pasaba, pero no creyó necesario insistir y la comida era más importante en ese momento.
- ¿Y tú cómo vas?
- ¿Mm?
- Te pregunto si vas a poder cumplir con la fecha límite.
- Ugh…
Al haberle hecho una pregunta difícil de responder, se quedó sin palabras.
- Quiero… entregarlo a tiempo, pero…
Sabía que estaba esforzándose pero era difícil decirle “¡no te preocupes!” con confianza. Bajó los palillos sin saber qué responder y mientras pensaba en lo que estaba pasando, Yanase le reclamó a Hatori.
- No digas cosas que pongan entre la espada y la pared a alguien que está exhausto.
Pero Hatori no iba a ceder tan fácilmente.
- Tiene que estar seguro o será terrible después.
Yoshino se sentía atrapado entre los dos. Por una parte, le alegraba que Yanase lo defendiera pero también era cierto lo que Hatori dijo.
- Aun así, hay mejores formas de decirlo, ¿no crees?
- Bueno, entonces, ¿cómo quieres que lo diga?
- ¿Qué no lo sabes? Piénsalo tú mismo.
Hatori respiró con fuerza y no respondió más.
- … De todas formas, avísame si necesitas algo.
Luego de decir esto, Hatori salió de la casa de Yoshino.
- En serio es un mandón.
Yanase suspiró mientras cerraba la puerta principal.
- Bueno, bueno. Pero si cumpliera con los plazos, Tori no tendría que decir esas cosas.
- No estoy diciendo que no tengas culpa.
Yanase continuó como si hubiera esperado a que el motivo del mal rato se fuera, pero en realidad, tenía una actitud parecida a una serpiente salvaje.
- S-sí…
Yoshino se sintió totalmente acorralado cuando Yanase le habló con voz fuerte y respondió con su voz cada vez más baja.
- Lo que estoy tratando de decir es que no es trabajo del editor hacer que el mangaka haga el manuscrito, pero si es demasiado estricto contigo, vas a perder motivación.
- Supongo que sí, pero…
Sabe que se vuelve perezoso cuando lo miman. Ejemplo de ello es que todavía no puede hacerse una buena comida, por lo que la razón por la que las palabras de Hatori son tan duras probablemente sea porque sabe cómo es Yoshino.
(Tengo que hacerlo bien…)
Siempre piensa en ello pero, dada la situación actual, era lo mínimo que debía hacer. Sin embargo, no dejan de llegarle ideas de lo que quiere dibujar. Es por eso que la carga de trabajo termina siendo mayor a lo planeado y, sin importar qué tan doloroso sea el proceso, no puede reprimir sus ganas de dibujar.
Aunque le gustaría corregir su forma de ser tan condescendiente con él mismo, no es tan fácil corregir algo que trae desde que nació.
(No puede ser, me estoy deprimiendo otra vez)
Pensando en que no es momento de pensar en cosas innecesarias, volvió en sí y continuó comiendo su almuerzo.
- Uh…
- ¿Chiaki?
- M-mi garganta... me estoy ahogando…
- ¡Idiota! ¡¿Por qué comes tan rápido?! ¡Ten, toma agua!
Tomó el vaso que le ofreció Yanase y lo bebió de un solo trago. Se sintió aliviado de sentirse cómodo otra vez.
- ¡Ah, me asusté…!
- Fui yo quien se asustó. Ya no eres un niño, así que come despacio.
- Lo siento, lo siento. Tengo un poco de prisa. Iré a buscar algo de beber.
Se disculpó con una sonrisa avergonzada y se levantó de su silla para ir a buscar algo de tomar. Sin embargo, las bebidas y alimentos del refrigerador se habían acabado debido a que últimamente no había podido ir de compras. También se había comido todas las guarniciones que Hatori le había preparado.
- Ya es bastante malo que no tenga qué comer para mañana. Iré a comprar algo.
Todavía estaría encerrado unos días más. Si las cosas se complicaban más, no tendría tiempo ni siquiera de ir a la tienda de conveniencia.

- ¿Quieres que vaya?
Yanase le preguntó pero Yoshino decidió que prefería salir a caminar un poco después de la cena para ver si eso le ayudaba a mejorar un poco su humor.
- No. Voy a caminar un poco. Tal vez ayude a despejar mi mente. Dame unos veinte minutos, ¿sí?
- Está bien. Supongo que veinte minutos es aceptable. Si te pasas de treinta minutos, estás fuera.
- B-bien. ¿Quieres algo?
- Bueno. Tráeme un helado.
- ¡Entendido!
Yoshino tomó su billetera, su celular y su chaqueta y salió hacia el supermercado que está abierto las 24 horas frente a la estación.
───── ⋆⋅☆⋅⋆ ─────
- Con esto debería ser suficiente.
Probablemente, Hatori y Yanase levantarían una ceja si vieran el montón de comida instantánea en la canasta, pero no era momento de preocuparse por su salud. Por ahora, eso evitaría que muriera de hambre por un tiempo.
Después de echar algunos helados, se dirigió al área de embotellados para comprar un té. Decidió que compraría cerveza para cuando terminara el periodo crítico, por lo que fue hacia el otro rincón de la tienda donde un hombre más o menos de su edad estaba eligiendo con detenimiento una cerveza.
(¿Por qué luce tan preocupado…?)
Mientras metía rápidamente el paquete de seis cervezas a su cesta, la persona que estaba al lado eligiendo cervezas murmuró “¿cómo?”. Lo ignoró pensando que estaba hablando solo, pero de repente, la persona comenzó a hablarle.
- ¡Sabía que eras el del otro día! Yoshino-san, ¿cierto?
- ¿Sí?
No debería haber conocidos en esa zona, a excepción de Hatori. Giró la cabeza y miró con cuidado. La persona que le había hablado era Takayashiki.
- Buenas noches. Gracias por lo del otro día.
- H-hola…
Takayashiki se comportaba tan amable que se le hizo sospechoso. Parece que su cabello era de un color diferente a la última vez que lo vio, pero no se le ve vulgar, tal vez sea por su rostro tierno.
Sin embargo, no parecía encajar bien con el ambiente del supermercado.
- Así que, ¿vives por aquí, Yoshino-san? Oh, cierto, eres amigo de la infancia de Hatori.
- Eh…
Aunque no es el lugar donde nació y creció, es algo que Takayashiki no sabía y, sin embargo, hablaba como si estuviera convencido de ello.
Yoshino que tiende a ser tímido y no es bueno manteniendo conversaciones superficiales, comenzó a agobiarse al pensar que estaba atrapado con una persona molesta, de pronto, escuchó una voz conocida.
- Takayashiki, ¿cuánto tiempo más vas a estar decidiendo?
- Eh, ¿Tori…?
- Yoshino… ¿qué haces aquí?
Ambos se miraron y se sorprendieron de haberse encontrado. El rostro de Hatori mostraba un poco de confusión. Yoshino por reflejo, se preparó para que lo regañara, pero la reacción que obtuvo fue muy diferente.
- Ya sé, compraré uno y uno. Tú prepara los bocadillos.
- Oh, bien…
Takayashiki no se dio cuenta de la situación y colocó un paquete de cervezas de cada tipo en la cesta. Al parecer, irían a beber al departamento de Hatori.
- ¿Discutes asuntos mientras tomas cerveza?
Yoshino se acercó despacio a Hatori y le susurró. Aunque intentó hablarle con calma, el tono acusatorio era evidente.
- No dije que iba a discutir ningún asunto. Dije que ya había quedado con alguien.
- Bueno, eso es verdad, pero…
Yoshino había asumido que al decir que se vería con alguien se refería a una reunión de trabajo, pero eso no cambiaba el hecho de que le haya ocultado que era Takayashiki con quien había quedado de verse.
(Y yo en pleno periodo crítico)
Estaba muy enojado. Hatori sabía muy bien que Yoshino no tenía motivos para reclamarle, ya que había estado trabajando en la oficina desde temprano. A pesar de que sabía que estaba molesto por algo egoísta, su frustración solo aumentaba.
Justo cuando Yoshino se sentía como un estudiante de primaria al que habían excluido, Takayashiki le invitó a unírseles.
- Iremos a tomar a la casa de Hatori. Vamos a recordar viejos tiempos, ¿por qué no vienes con nosotros?
Yoshino forzó una sonrisa, molesto de que fuera Takayashiki y no Hatori quien lo invitara. No podía evitar su actitud inmadura.
- No, todavía tengo cosas qué hacer.
- Recuerdo que dijiste que eres diseñador. Debes ser un diseñador independiente si sigues trabajando a estas horas. Es difícil ser independiente, ¿verdad? Pierdes la noción del tiempo y es realmente molesto cuando los clientes piden cosas poco razonables.
- S-sí, así es.
Takayashiki realmente habla mucho. Cuando no supo qué decir luego de haberse apresurado a responder, Hatori le interrumpió.
- Yoshino, vete a casa rápido. Todavía no terminas.
- ¡Ya lo sé! Solo vine a comprar comida y cosas para mañana.
Él mismo quería salir rápido de ese lugar pero le molestó que Hatori le dijera que se fuera a casa.
- ¿Qué? ¿Trabajas con Hatori?
- … Bueno, más o menos.
Justo cuando Hatori murmuraba su respuesta, sonó un celular y los tres quedaron en silencio.
- ¿De quién es el teléfono que suena?
- Disculpen, es el mío.
Hatori dijo que era una llamada del trabajo y salió, dejando a los otros dos a solas.
(Q-qué incómodo…)
No sabía de qué hablar con Takayashiki. De ser posible, le gustaría irse de ahí lo antes posible, pero había algo que le hacía difícil abandonar el lugar.
- Si trabajas con Hatori, ¿quiere decir que diseñas revistas?
- No…
- Entonces, ¿haces portadas para historietas?
- Emm, eso es…
No sabía qué responder y las palabras no le salían. Sin importarle la respuesta vaga de Yoshino, Takayashiki comenzó a darse una idea.
- Las portadas de manga shoujo son muy brillantes. Yo que no entiendo mucho de estética en ese sentido, aprendo mucho con solo verlas.
- ¿E-en serio?
Por el tono de su voz no parecía que se estuviera burlando, más bien, mostraba que realmente era algo que le impresionaba. Lo cual le resultaba irónico.
- ¿No crees que, si solo te enfocas en lo que te gusta, tus sentidos simplemente se estancarán? Por eso le pedí a Hatori que me enseñara algunas cosas.
Probablemente, comenzó a interesarse en el manga shoujo debido al trabajo que realizará. A pesar de lo relajada que sea su apariencia y forma de hablar, parece ser alguien a quien realmente le apasiona el trabajo creativo.
Sintió pena de no saber mucho al respecto.
- Nunca había leído manga shoujo, pero cuando lo hice, me sorprendió que fuera tan diferente a lo que imaginaba. Ahora que recuerdo, hoy que fui a la editorial, me sorprendió ver una pila enorme del manga de una chica de la que Hatori está a cargo. ¿Cómo se llama? Yoshi… no, no es Yoshino, ¡ah, sí! Chiharu Yoshikawa.
Su ritmo cardiaco se disparó en cuanto escuchó su seudónimo. En medio de la impaciencia y ansiedad, comenzó a sudar frío.
- Su nombre es un poco similar al tuyo.
- ¿D-d-de verdad?
Trató de fingir estar tranquilo, pero se puso tan nervioso que terminó tartamudeando. Takayashiki probablemente, solo trataba de mantener la conversación, pero eso era malo para su corazón.
(Estoy seguro de que no hay ningún significado detrás de esto…)
Debe ser una coincidencia, ya que siempre ha sido muy reservado al respecto y Hatori nunca le revelaría su identidad a nadie sin su permiso.
- Disculpa haberte hecho esperar... ¿Todavía no pagas?
Se sintió aliviado de que la conversación se interrumpiera con el regreso de Hatori.
- Ah, lo siento, me entretuve demasiado.
- Oh, bueno. Me adelantaré.
Mientras ellos hablaban, Yoshino se apresuró a ir a la caja y pagó primero.
(Ah… eso me tomó por sorpresa…)
Si hubiera permanecido hablando a solas con Takayashiki por más tiempo, podría haber quedado totalmente expuesto. Y es que, a diferencia del rostro inexpresivo de Hatori, Yoshino muestra lo que está pensando. En otras palabras, no es bueno para ocultar las cosas.
(Tal vez debí haber usado un seudónimo más engañoso)

Fue un nombre que eligió al azar cuando iba a comenzar a publicar sus obras, pero jamás pensó que le ocasionaría un desastre emocional como en este momento. Para empezar, en ese entonces no tenía la intención de ocultar su género, así que fue algo inevitable.
- ¡Yoshino!
- …
Mientras guardaba sus compras en una bolsa de plástico, Hatori lo llamó mientras se acercaba pero Yoshino fingió no darse cuenta y se fue de prisa.
(Esta vez sí que estoy en problemas...)
De alguna forma, otra vez se había pasado la fecha límite. Aunque dejó que sus asistentes regresaran a sus casas, las jornadas complicadas de todos los días provocaron la baja de la chica más capacitada después de Yanase.
Realmente era muy difícil salir de esa situación y no podía pedir ayuda debido a que había otros autores que también estaban en apuros. Por si fuera poco, Yanase solo había ido a ayudarle en las fechas que acordaron desde un principio y ahora ya estaba asistiendo a otro autor.
Le había dicho que haría algunos ajustes a su agenda para continuar ayudándolo pero Yoshino se negó para no causarle problemas al otro autor.
- Sensei, ya terminé.
- Gracias. ¿Puedes dibujarle el fondo a este, por favor?
- Sensei, ya no hay tonos para los uniformes, ¿qué hacemos?
- ¿En serio? Umm... ¿podrías colocarle uno similar?
Mientras le daba instrucciones a su ayudante, sonó el intercomunicador. Seguramente era la asistente que había solicitado.
Un par de días atrás se enteró por una de sus asistentes que la amiga de una amiga de ella estaba desocupada, por lo que no dudó en pedirle que acudiera a ayudarlo. Estaba un poco preocupado debido a que no la conocía, pero al revisar las muestras de su trabajo, vio que tiene mucha habilidad.
Yanase suele decirle “no dejes que venga cualquier chica si no la conoces bien”, pero no era momento de preocuparse por esas cosas. Solo sería por un día, así que no debería haber problema.
- Disculpa la demora.
- H-hola, mucho gusto... mi nombre es Kobayashi.
La chica pareció sorprenderse al ver el rostro de Yoshino y permaneció en silencio, mirándolo con un gesto de desconcierto.
- De verdad, disculpa. Esta vez realmente estamos atrasados.
- N-no hay problema... esto...
- Ah, puedes usar el escritorio de allá. Si no entiendes algo, puedes preguntarle a tu compañera de al lado.
La llevó hacia su lugar de trabajo y le asignó uno de los escritorios vacíos.
- ... Entiendo.
Parecía como si quisiera decir algo, pero probablemente, solo estaba abrumada por el ambiente del periodo crítico, así que trabajó sin decir una sola palabra.
───── ⋆⋅☆⋅⋆ ─────
Logró terminar el manuscrito. Recordaba que se lo entregó Hatori cuando fue a su casa y luego se despidió de sus asistentes, pero no recordaba nada más después de eso.
Todavía tenía puesta la misma ropa, pero el hecho de que estuviera en la cama significaba que, de alguna manera, había logrado llegar a su habitación por su propia cuenta. Mientras miraba fijamente hacia el techo, percibió un olor a comida.
(Eso significa que él está aquí...)
Su estómago gruñó al darse cuenta de que Hatori estaba en casa. Se levantó rápido y fue a asomarse a la cocina.
- ¿Estuvimos a tiempo?
Sin haberlo saludado, preguntó lo primero que le pasó por la mente.
- Logramos entregarlo a tiempo. El personal de la imprenta esperó mucho tiempo, por lo que, mínimo, deberías enviarles un regalo de fin de año. Estoy preparando la cena, así que ve a bañarte por mientras.
- Ah, sí. Aunque me gustaría tomar algo antes. Es verdad, recuerdo que quedaban algunas cervezas.
- No tomes alcohol cuando acabas de despertar. Mejor toma un poco de té.
- Sí, sí. Entiendo.
Yoshino pasó junto a Hatori cuando se dirigía hacia el refrigerador pero se tropezó con la bolsa de compras que estaba en el suelo.
- ¡Wah!
- ¡!
Hatori logró atraparlo cuando estaba a punto de caerse. Con esto, Yoshino terminó de despertar. Su corazón estaba latiendo muy rápido.
- Ah, lo siento.
- Ten cuidado. Iré a prepararte una taza de café para que despiertes, así que ve a sentarte.
Hatori le ayudó a levantarse. Pensó que podría estar molesto, pero cuando miró su rostro, estaba sorprendentemente tranquilo. De pronto, le acarició la cabeza.
- Buen trabajo.
- ¿Tori?
- El proceso fue terrible, pero el manuscrito estaba muy bien hecho.
De repente, se sintió avergonzado ante los elogios.
- ¿Q-qué te pasa de repente?
Aunque intentó responder como si nada, por dentro se sentía muy feliz.
- Siento mucho haberte dicho cosas tan duras mientras estabas en tu periodo crítico. Discúlpame si hice que te sintieras presionado.
- Ah...
Al parecer, seguía preocupado por lo que Yanase había dicho el otro día.
- No, más bien, yo soy quien debería disculparse. Si no fueras estricto conmigo, me tomaría las cosas a la ligera.
La atmósfera estaba mejorando pero, de repente, el sonido de su teléfono les interrumpió. Se sintió avergonzado al darse cuenta del ambiente acaramelado entre ellos y sin pensarlo, salió corriendo hacia su estudio donde estaba su teléfono celular.
(Oh, es de Yuu)
Había recibido un mensaje de Yanase.
Se supone que Yanase estaba asistiendo a un autor de manga seinen. Se preguntaba a qué podía deberse que le escribiera y casi se desmayó cuando abrió el mensaje.
“Estoy trabajando con un autor diferente, pero una de las asistentes me preguntó, ‘¿es verdad que Chiharu Yoshikawa es un hombre?’ ¿está bien que lo hayas revelado?”
Yoshino gritó en cuanto leyó el mensaje.
- ¡No está para nada bien!
Hatori escuchó a Yoshino gritar y fue a ver cómo estaba.
- ¿Qué sucede?
- Creo que descubrieron que soy un hombre...
- ¿Te refieres a “Chiharu Yoshikawa”?
- Yuu dice que una de las asistentes con la que trabaja le preguntó si es verdad que soy un hombre.
No es que quisiera ocultarlo, solo le molestaba que todo fuera tan repentino. El hecho de que haya mantenido en secreto su género desde su debut nunca se debió a alguna convicción en particular.
Lo que más le preocupaba era que la imagen de su obra se viera afectada si se llegara a hacer público que su autor es un hombre.
(¿De dónde demonios se filtró esta información?)
En la editorial Marukawa, las únicas personas que saben que la autora de manga shoujo “Chiharu Yoshikawa” es un hombre son los miembros del departamento Editorial Emerald. Los demás son las asistentes que han ido a ayudarle con el manuscrito. La única persona que se le ocurría era el editor con quien trabajó en la editorial donde debutó, pero se enteró que esa persona ya se jubiló, además de que es alguien que no se tomaría la molestia de comentarle esto a nadie más.
No creía que ninguna de sus asistentes fuera capaz de comentar con otras personas rumores acerca de él... de pronto, pensó en una persona.
(¿Podría ser...?)
Takayashiki se le vino a la mente. Él está trabajando en la planeación del juego al que se adaptará su obra y el otro día ya le había insinuado sus sospechas.
- Tori, no le has dicho a nadie de mí, ¿cierto?
- No tendría por qué hacerlo. ¿A quién se lo diría?
- El otro día te fuiste a beber con alguien. Tal vez se te salió cuando ya estabas ebrio.
Era tanta su ansiedad que terminó culpando a Hatori quien, al escuchar las palabras de Yoshino, frunció más el ceño.
- ¿Insinúas que se lo dije a Takayashiki?
La voz fría de Hatori le hizo que regresara a la realidad, pero ya no podía retractarse de lo que dijo, por lo que entre murmullos intentó inventar una excusa.
- Bueno, estoy hablando de una posibilidad...
- En otras palabras, no puedes confiar en mí.
- Eso no es lo que...
Trató de negar lo que Hatori había dicho, pero la realidad era que, si realmente confiara en él, no habría dudado ni un momento.
- Jamás se lo diría a nadie. Y no se me salió contarle a Takayashiki. Pero, incluso si lo hubiera hecho, él no es el tipo de persona que lo divulgaría.
- ...
Hatori tenía razón. Es normal que uno confíe en sus amigos y no hay ninguna razón para que no se sienta mal si desconfían de él.
Aunque lamentaba haber dicho algo sin pensar, estaba celoso de lo protector que Hatori estaba siendo con Takayashiki y eso impedía que se disculpara apropiadamente.
Aun cuando Hatori no fuera quien revelara la información, cabía la posibilidad de que Takayashiki lo sospechara por cuenta propia y le pidiera a alguien que le confirmara si era cierto o no.
(Tal vez solo estoy siendo obstinado...)
Su cabeza era un revoltijo de emociones encontradas. Probablemente eran sus celos los que hacían que fuera tan hostil con él en esta situación.
Era un lado de Hatori que no había conocido y hacía que su corazón se sintiera inquieto.
- Prepararé la cena y me iré a casa. Debes estar confundido después del periodo crítico. Así que relájate un poco.
Luego de lo que dijo, Hatori regresó a la cocina. Yoshino permaneció en silencio. No sabía quién era el culpable y tampoco podía evitar sentirse confundido con todo lo que estaba pasando.
Más tarde habló con Yanase y le pidió que le diera más detalles. Todo indicaba que una de las asistentes se había enterado mientras trabajaba con otra mangaka.
Esperaba que todo se aclarara con el tiempo pero siendo sincero, no podía calmarse, ya que no solo estaba enganchado con el asunto del rumor filtrado, sino que también le preocupaba que desde ese día no había vuelto a hablar con Hatori.
- ¿Tori estará enfadado conmigo...?
Cualquier persona se ofendería si se le acusara de algo sin ninguna base. Ahora que estaba más tranquilo, había caído en cuenta que Hatori jamás habría revelado su secreto, ni aun estando ebrio.
Sin embargo, sería incómodo simplemente sacar el tema y disculparse, pero sabía que de no hablarlo adecuadamente, tendría que estar con esa incomodidad por mucho tiempo.
- ¡Oh, rayos! ¿Qué debo hacer?
Mientras pensaba preocupado, recibió una llamada de Hatori y contestó temeroso.
- H-hola.
- Soy yo. ¿Llamo en mal momento?
Debido a la sorpresa, no pudo decir que sí.
- N-no, está bien…
- Me entregaron un ejemplar de la revista, voy a llevártela. También te envié por correo electrónico una propuesta para el juego, así que dale un vistazo.
La actitud de Hatori era la misma de siempre, mientras que él estaba nervioso. Esto es lo que llaman comportarse como un adulto, algo que por alguna razón, a Yoshino no le gustaba. Por lo que se enfurruñó y dio una respuesta cortante.
- Dijiste que te harías cargo de los asuntos del juego.
- No es así como funciona. Aunque yo me haga cargo, se tiene que contar con la aprobación del autor.
Hatori le amonestó por teléfono y Yoshino permaneció en silencio al sentirse avergonzado de que le llamara la atención por algo que era obvio.
- No puedo hablar de esto por teléfono. Voy a ir a tu casa, así que espérame.
- ¡¿Ahora?!
Yoshino quedó consternado cuando la llamada se cortó de manera unilateral. Todavía no había ordenado sus sentimientos como para verse con él cara a cara. Sin embargo, debido a que Hatori tiene una copia de la llave, no servía de nada que se encerrara en casa.
En esta situación no le quedaba más remedio que huir.
Con eso en mente, tomó rápidamente su billetera y sus llaves y se dirigió hacia la puerta, pero en cuanto la abrió se topó con Hatori.
- ¡Gyah!
- Es grosero que hagas eso en cuanto me ves.
Yoshino pegó un grito de sorpresa y Hatori frunció el ceño. Aparentemente, iba caminando hacia ahí mientras hablaba con él por teléfono.
- L-lo siento.
- ¿Por qué? ¿A dónde ibas?
- Emmm… bueno, tengo un poco de hambre, así que iba a la tienda de conveniencia para comprarme un bollo de carne…
- Te traje comida.
- Oh, ya veo… Entonces… ya no tengo que ir a ningún lado.
Ya no tenía ninguna escapatoria. Yoshino rio para disimular, mientras que la actitud de Hatori seguía siendo la misma.
- Oye… ¿Estás enojado?
El silencio se había vuelto tan insoportable que no le quedó más remedio que hablar para romperlo.
- ¿Por qué debería?
- Emmm…
- Si es por lo del otro día, no pasa nada. Sé que no lo dijiste en serio, tal vez solo estabas de mal humor porque acababa de pasar el periodo crítico.
- Realmente lo siento…
Yoshino agachó la cabeza luego de que Hatori lo disculpara solo porque pudo haber estado de mal humor. Si él hubiera estado en el lugar de Hatori, se habría molestado mucho más.
- Como sea, logré descubrir quién esparció el rumor acerca de ti.
- ¿Cómo? ¡¿En serio?!
- Dijiste que el último día del periodo crítico vino una chica nueva a ayudar. Parece que esa chica se lo platicó a otra autora mientras trabajaban.
- Ya veo, aunque no parecía ser ese tipo de persona…
- Al parecer, tiene fama de no ser muy discreta. Pero al haber aceptado venir con tan poco tiempo demuestra que tiene muy buena técnica.
- …
Era una chica bastante ordenada y pulcra, parecía ser una buena persona pero era de suponer que las personas no siempre son lo que parecen. Recordó que Yanase le había advertido en no dejar entrar a ninguna asistente sin antes conocerla.
Probablemente, se refería a que estas cosas le pueden ocurrir a personas que ocultan su identidad.
(… Eso significa que esa persona no tuvo nada qué ver en esto…)
Estaba tan avergonzado por haberse dejado llevar por sus suposiciones y dudar de Takayashiki y Hatori que sentía que moría de odio a sí mismo. Aunque no lograba procesarlo por completo, solo quería cavar un hoyo en el suelo y enterrarse.
- Es una industria pequeña, por lo que los rumores se esparcen muy rápido, pero no hay nada de qué preocuparse.
- Eso espero…
- Solo son rumores sin fundamento. Además, el que una mangaka popular resulte ser un hombre podría despertar el interés del público y el número de lectores aumente.
Sería bueno si todo funcionara como decía, pero Yoshino era incapaz de ver el lado positivo tan rápido. Lo único que podía hacer por el momento era reflexionar en su propia superficialidad y por tomar decisiones precipitadas.
- Por mientras, no sé qué tan bueno sea, pero le pedí que ya no dijera ni una palabra más para que no se siga extendiendo.
- ¡¿Cómo?!
- Parece que suele frecuentar la casa de Ichinose-sensei. En cuanto escuchó del problema, me dijo que hablaría con ella. Iré a darle las gracias la próxima vez.
- Gracias por la ayuda…
Todo indicaba que mientras Yoshino estaba enfadado, Hatori no dejó de moverse para solucionar la situación.
(Espero que no se haya metido en problemas…)
Ichinose extrañamente le tiene mucho cariño a Hatori y hay rumores de que está interesada en él. Esperaba que no quisiera aprovecharse de esto, pero luego de ayudarle a limpiar su propio desorden, sabía que no podía decir nada innecesario.
- También parece que te preocupaba mi relación con Takayashiki, pero no tengo nada qué ver con él.
- R-realmente, no me importa…
- Si ese es el caso, está bien. Pero solo para asegurarme y evitar malentendidos, nunca he sentido nada por él más allá de una amistad.
- ¡Te dije que ya lo sé!
- Takayashiki tampoco siente algo por mí. Para empezar, parece que está saliendo con alguien.
- Oh… ya veo…
Le avergonzaba saber que había podido ver a través de sus celos, pero al mismo tiempo, se sentía aliviado de que Hatori haya hablado con tanta claridad al respecto.
- Si vas a estar de celoso, deberías ser más cariñoso conmigo como un amante normal.
- ¡No digas esas cosas en voz alta!
- ¿Estás diciendo que sabes lo que quiero de ti aunque no te lo diga?
- ¡Sé lo que estás pensando!
Solo era para distraerlo. La mayoría de las veces no logra entender lo que Hatori piensa. Pero esta vez, de alguna manera, lo estaba entendiendo. Aunque, tal vez no se trataba de lo que Hatori deseaba, sino de su propio deseo.
- …
Sin darse cuenta, desvió su mirada hacia sus labios y de inmediato se arrepintió al pensar que lo había hecho a propósito. El ambiente romántico entre ellos le hacía sentir incómodo.
Todavía no tenía experiencia suficiente para acostumbrarse a verse envuelto en ese tipo de atmósfera. Tal vez nunca llegue el día en el que se acostumbre, sin importar cuántas veces lo hagan.
- Si no lo dices es porque no sabes.
- ¡D-de todas formas sé que estás pensando en cosas pervertidas!
La conversación se está volviendo confusa pero Hatori seguía acercándose sin titubear.
- Tal vez sea así.
- P-puedes decir que no es cierto…
- Olvidas algo muy importante.
Hatori le dijo a un estremecido Yoshino.
- ¿Qué es eso tan importante?
- Que me gustas.
- ¡!
Estaba tan avergonzado que se quedó sin palabras y Hatori aprovechó para besarlo profundamente. Debido a que su boca estaba bloqueada, no pudo quejarse, por lo que Yoshino terminó rindiéndose y cerró los ojos
- Maldición… ya basta…
Yoshino levantó la voz ante la insistencia de Hatori y se quejó con los ojos llorosos.
Llevaba un rato diciéndole a Hatori que ya era suficiente pero éste no dejaba de acariciarlo.
Su lengua se enredaba en su miembro totalmente sensible, mientras sus dedos se movían sin parar en su trasero. Cada vez que sentía que iba a correrse, una presión en la base de su miembro le impedía hacerlo y terminaba sufriendo por la supresión forzada de su deseo. El placer que recibía en esas condiciones terminaba siendo una tortura.
- Aah ya… ah...
- Es tu castigo por haber dudado de mí. Debo darte una buena lección para que aprendas.
- Ahí… no… ¡Aah!
Los dedos se movían en círculos en su interior. La cantidad generosa de lubricante que había colocado emitía un fuerte sonido de humedad y las paredes de su cuerpo se tensaban con fuerza al sentir los dedos que se retorcían con avidez.
- Tori… maldición… quiero venirme….
- Espera un poco más.
- ¿Qué…? ¡Ah! Mm… aah…
Sus caderas se sacudían cada vez que Hatori presionaba con fuerza su punto más sensible. Yoshino lleno de frustración, enterraba los dedos de sus pies en las sábanas. Quería que eso terminara pronto. Lo único que pasaba por su mente es que quería que lo penetrara con algo más grande.
- Ahh… maldita sea… no…
Justo cuando estaba a punto de gritar, sintió que los dedos habían abandonado el lugar que habían estado presionando insistentemente.
- ¡Ah…!
En lugar de los dedos, sintió un objeto duro presionando su entrada haciéndole sentir un cosquilleo ante la sensación de vacío. Justo cuando estaba acostumbrándose a esta sensación, la punta del objeto entró de repente.
- ¡!
Dejó escapar un grito en seco en cuanto el abrumador miembro se introdujo en él. Hatori sostuvo su cuerpo que se flexionaba mientras se iba adentrando más profundamente.
- Aah….
Por un momento, sus ojos quedaron en blanco y comenzaron a lagrimear. Aun así, sentía que estaba lejos de llegar al clímax e incluso, la vibración que sintió en sus caderas en cuanto las sujetó era más sensible de lo normal. Debido al estímulo insistente que recibió, no tuvo ninguna resistencia a la penetración y el cuerpo de Yoshino recibió el deseo de Hatori como si fuera algo natural.
- ¿Te duele?
- No… Pero…
Lejos de sentir dolor, cada parte de su cuerpo estaba demasiado sensible. Sentía que su cabeza hervía por el calor que emanaban y que los latidos de su corazón se transmitían a través de su piel tocándose.
- Entonces, estarás bien.
- ¿Eh…? ¡Aaaah…!
Normalmente, Hatori se mueve despacio esperando a que su cuerpo se vaya adaptando, pero esta vez comenzó a penetrarlo con fuerza desde el principio. Con cada empujón el líquido de su cuerpo se desbordaba.
- Ah… Ah… ¡Ah…!
El miembro frotando su interior mientras entraba y salía con fuerza de su cuerpo se sentía demasiado bien y una voz desesperada que no parecía suya resonaba en todo el dormitorio. La cama king size que había comprado para ayudarle con su insomnio no crujía ni aun estando dos hombres uno sobre el otro.
- No… ahí… ah, ah, aaaaah…
Ni siquiera podía hilar bien las palabras debido a la falta de aliento.
- ¿Cuántas veces debo decirte que no es ‘no’ sino, ‘sí’?
- Qué ma… aah, ¡ah!
Tal vez por su impaciencia era que reaccionaba a cualquier estímulo, pero aún no lograba llegar al clímax. Era difícil para él ver que no era capaz de controlar su propio cuerpo.
(Maldición… este cuerpo ya no es mío…)
Se había dado cuenta de que ya se lo había robado por completo.
El exceso de placer le aterraba. Estuvo a punto de gritarle que ya no quería sentir nada más pero ver la imagen bestial frente a él le hizo callar.
- …
A Hatori también le era difícil contenerse. Al notar que no era el único en esa situación, pudo relajar un poco la rigidez de su cuerpo.
Sus miradas se cruzaron y sus labios se entrelazaron. En un impulso, Yoshino acercó el rostro de Hatori y deliberadamente presentó su lengua para enredarla con la suya.
- Mm… Mhmm…
A medida que la distancia entre los cuerpos se acortaba, sus piernas se doblaban aún más. La posición antinatural en la que estaban hacía que sus articulaciones se tensaran pero Yoshino se negaba a dejar de besarlo.
Mientras le mordía los labios, sujetó con fuerza sus caderas y, sin darse cuenta, Yoshino clavó sus uñas en el cuello de Hatori. En respuesta, éste sacudió con tanta fuerza su cuerpo que sintió que se desmoronaría.

- Mm… uf… ¡ah…!
Tan pronto como el beso se interrumpió debido al ritmo frenético de sus movimientos, un dulce gemido escapó de su boca. Su cuerpo inmerso completamente en el placer había perdido todo indicio de razón.
- Tori… diablos… voy a correrme, ah, aaah….
- Yo también.
La voz ronca que le susurró le entumeció hasta la médula. El último empuje fue tan profundo que Yoshino sintió que podía ver las estrellas y finalmente pudo liberar el calor que había estado conteniendo.
- Creo que compré demasiado…
Días después había ido de compras para reponer el material de dibujo que le faltaba.
Al principio, solo iba a comprar los tonos que se le habían agotado durante el último periodo y regresaría a casa, pero se distrajo con tantas cosas y terminó cargando una bolsa llena en cada mano.
Además de eso, decidió darse una vuelta por las librerías para comprar algunos tomos de manga después de mucho tiempo de no hacerlo, ya que era muy difícil encontrar ofertas en los sitios de las librerías en internet.
Sin embargo, Yoshino podía intuir de acuerdo con experiencias pasadas, que Hatori le regañaría por perder el tiempo y le diría “date prisa y ponte a trabajar en el siguiente capítulo”.
(Aun así, es mejor ir a verlos directamente en la tienda para poder revisarlos)
Así podría ver desde el punto de vista de comprador qué libros están en temporada y cuáles son los que destacan, aunque la mayoría de las cosas que compra son mangas.
Si llegara a descubrirlo, podría decirle que salió a comprar material y no sería una mentira. Además, leer historias de otros géneros forma parte de su proceso de aprendizaje.
Justo cuando iba a dirigirse a su librería favorita con este pensamiento en mente, notó que su teléfono móvil vibraba en el bolsillo de su chaqueta, miró la pantalla donde se mostraba el nombre “Hatori”.
(¡¿A caso este tipo me está espiando o me tiene puesto un rastreador GPS?!)
Le sorprendió la coincidencia. Por un momento, pensó en fingir no haberse dado cuenta pero no pudo. Yoshino se apresuró a llegar al borde de la acera y tomó su teléfono mientras volvía a acomodar las bolsas de las compras que llevaba.
- Yoshino, ¿en dónde estás?
- ¿Eh? ¿Cómo que en dónde…?
Del otro lado de la bocina escuchó una voz ligeramente exasperada.
- Llevo rato llamándote, ¿no te habías dado cuenta?
- Oh, lo siento. No me había dado cuenta en lo absoluto. Estaba en la tienda de artículos de dibujo, así que me distraje totalmente~
- ¿Y dónde estás ahora?
- Uhmm, ¿en un lugar entre una tienda de artículos de dibujo y una librería?
- Eso quiere decir que no estás en casa… necesito que revises algo lo antes posible, pero no llegarías a tiempo si primero vas a casa, así que ven a la oficina de inmediato.
- Eh, ¡No quiero ir a la editorial!
Solo unas pocas personas en la editorial conocen la verdadera identidad de Yoshino. Sin embargo, la idea de que las personas que se enteraron del incidente pudieran mirarlo con curiosidad, hacía que se sintiera más cohibido que de costumbre.
- Entonces, aunque sea quédate en la recepción. Es por trabajo. No te quejes.
- ¡Está bien! ¡Pero no iré al departamento de redacción!
Recalcó y luego colgó. Cuando miró el registro de llamadas entrantes en su teléfono, vio que no solo había recibido un montón de llamadas de Hatori, sino también mensajes de él. No era de extrañar que estuviera molesto.
- … No me queda de otra.
Murmurando para sí mismo, Yoshino desistió de ir a la librería y se dirigió a la estación de tren. Cuando llegó a la entrada de la editorial, le llamó a Hatori quien bajó a recibirlo.
- Conseguí la sala de conferencias. Así no tendrás ninguna queja.
-Mm, bien…
Cuando pasó por el vestíbulo, sintió que la recepcionista se le quedó viendo más de lo normal, pero pensó que tal vez era porque estaba demasiado cohibido.
Siendo sinceros y realistas, el hecho de que cuando se supo que Chiharu Yoshikawa es en realidad un hombre haya sido como “Oh, ¿en serio?” no fue tan problemático como esperaban. Además de que como dijo Hatori, podría ser una buena oportunidad para conseguir nuevos lectores.
Aun así, por alguna razón, sus sentimientos no podían calmarse.
Al igual que la ansiedad que surge mientras trabaja, podría llegar el día en el que por alguna razón todo terminara. Mientras pensaba en ello, la puerta del ascensor se abrió y se encontró con Takayashiki que había llegado a una reunión.
- Oh.
- Takayashiki, ¿ya te vas?
- Sí. Ya terminé de hablar con el Sr. Takano. ¿Eh? ¿Yoshino-san? Nos hemos visto mucho últimamente.
- Eh, así parece…
Aun quedaba un poco del sentimiento de culpa por haber sospechado de él sin fundamentos. Sin embargo, todavía guardaba un poco de resentimiento, probablemente, debido a sus celos.
Incluso, haciendo a un lado los asuntos amorosos, le molestaba el hecho de que él conociera aspectos de la vida de Hatori que él no.
En cuanto se quedó solo, Yoshino comenzó a lamentarse.
(Es como un niño de primaria queriendo tener algo solo para él)
Se dio cuenta de que estaba teniendo una actitud inesperadamente vergonzosa y trató desesperadamente de reprimir el impulso de alterarse. En ese momento, Takayashiki dijo “nos vemos luego” y se fue.
- Oye, Yoshino. ¿No piensas entrar?
- Ah, sí. Ya voy, ya voy.
Yoshino volvió a la realidad en cuanto lo llamó. Hatori ya estaba dentro del ascensor.
(¡¿Y ahora por qué me siento tan avergonzado de estar con Tori?!)
Parado en diagonal detrás de Hatori, miraba en secreto su perfil con una frustración irracional. Fue en ese momento que notó la cicatriz que se asomaba en el cuello de Hatori. Se preguntó qué pudo haberle pasado y, de inmediato, su rostro se puso completamente rojo al darse cuenta de que era la marca que habían dejado sus uñas el otro día.
- ¿Yoshino? ¿No vas a bajar?
Mientras estaba inmerso en sus pensamientos completamente confundido, el elevador pareció haber llegado al piso deseado en un parpadeo. En cuanto Hatori lo llamó, volvió en sí y una sensación de incomodidad le invadió.
- Oh, ¡Sí, ya bajo!
Era un mal momento para pensar en esas cosas. Había ido ahí por trabajo pero ahora ya no podía ver a Hatori a la cara.
Caso No. 8 de Chiaki Yoshino, FIN.
¡Ufff!! Por fin pudimos terminar este capítulo. Teníamos pensado publicarlo en septiembre pero pasaron demasiadas cosas durante el proceso, algunas se las hemos compartido en la página de facebook.
A todos, muchas gracias por su paciencia. Esperen regalito para navidad 💖

