Sekai Ichi Hatsukoi: Libro Especial

Para los mangakas los días festivos no existen.
Cada año, antes de darse cuenta, ya pasó navidad y escucha las campanadas
de año nuevo en la televisión mientras está sentado en su escritorio.
Sus padres le preguntan: “¿no puedes venir a casa para
fin de año?”, pero es imposible. Se supone que debe llamar a los asistentes
después de los tres primeros días del año nuevo, por lo que debe avanzar algo o
no podrá cumplir con los plazos.
(Aunque casi nunca
logro terminar a tiempo...)
Todos los años se hace el propósito de cumplir con todas
las fechas límite que estén por venir, pero las cosas no siempre salen como
quiere. Le gustaría poder encontrar su propio ritmo y establecer un cronograma que
le permita cierto margen de maniobra, pero es inevitable que haya retrasos.
- ¡Maldita sea! Tori
probablemente esté en su casa comiendo fideos soba~..
Desde hace algunos años, al padre de Hatori le gusta
mucho la soba hecha a mano. Los fideos soba que en un principio eran
desiguales, parecen tener una mejor presentación conforme mejoran sus
habilidades.
Siendo sinceros, la comida en casa de los Hatori es mejor
que la comida casera de la madre de Yoshino, que también es deliciosa en muchos
aspectos. Cuando era niño le reclamaba a su madre porque no tenía mucho
repertorio de comidas diciendo “quisiera ser un hijo de la casa de Tori”, ella
le respondía: “Yo también quisiera ser hija de la casa de Tori” y terminaban
comiendo mientras hablaban de lo bien que sabía la comida de la casa de al
lado. Ahora eso solo era un recuerdo vago.
- … Tengo hambre.
El hambre, de la que suele olvidarse cuando se concentra,
había empezado a imponerse. Probablemente, debido a que estaba pensando en los
fideos soba. Normalmente le habría enviado un mensaje a Hatori pidiéndole
ayuda, pero no podía interrumpir la reunión familiar que solo sucede casi una
vez al año. Ya que suele trabajar más que nadie y, además, cuida de él.
- …
Por estar pensando en Hatori, ahora también se sentía
terriblemente solo. Por lo regular, le resulta molesto socializar, pero hay
veces en las que llega a sentir una irremediable soledad.
- Quiero oír su voz...
Cuando están solos no suele hablar mucho y tampoco le
molesta cuando no dice nada, pero en ese momento no podía evitar anhelar
escuchar la voz de Hatori.
Falta menos de veinte minutos para que acabe el año.
(¿Qué tal una llamada para desearle feliz año nuevo? No.
Podría ser molesto.)
Marcaba y borraba el número de Hatori una y otra vez. Mientras
repetía esta acción, el timbre de la puerta sonó de repente.
- ¡¿Qué?!
Faltaban diez minutos para el año nuevo. Solo se le ocurría
una persona que podría visitarlo a esa hora y, desconcertado, contestó el
interfón.
- Sí, ¿quién es...?
- ¿Quién más vendría aparte de mí? Apúrate a abrir. Tengo
las manos ocupadas.
- Y-ya voy.
Tiró su teléfono
celular y se apresuró hacia la puerta. Hatori le saludó sosteniendo un gran
paquete en las manos.
- ¿No fuiste a tu
casa?
- Ya fui a saludarlos.
- Entonces debiste haberte tomado tu tiempo.
A sus padres debió haberles decepcionado que su hijo se
fuera antes de que llegara el año nuevo.
- No puedo tomarme mi tiempo si estás trabajando. Toma,
te traje algo.
- ¿Eh?
El paquete que le
entregó era bastante pesado. Por poco lo deja caer, por lo que rápidamente lo
tomó fuertemente con sus brazos.
- Es comida de año
nuevo que hice en casa de mis padres. Ya debes tener hambre. Voy a preparar
soba, así que toma esto en lo que esperas.
- Tori...
Cuando acomodó sobre el comedor las cajas apiladas, se
dio cuenta de que contenían todas las comidas favoritas de Yoshino.
Sentía que poco a poco su corazón se llenaba de calidez.
Sin haberle dicho nada, Hatori había concedido cada uno
de sus deseos. “Tengo hambre”, “Quiero oír tu voz..." "Quiero ver tu rostro”.
- Yoshino, ¿cuánto
soba quieres? … ¿Yoshino?
En un impulso, abrazó la espalda de Hatori quien portaba un delantal de cocina. El calor que
emanaba le dijo que eso no era un sueño.
- … Tengo tanta hambre.
- Lo sé.
- Y también me sentía solo.
- Entiendo.
- Y estaba pensando en que quería escuchar tu voz.
- Está bien.
- ¿Cómo es que siempre sabes lo que pienso?
- Es porque me estoy haciendo viejo.
- ...
Retiró la mano que
rodeaba su cintura y besó la yema de sus dedos. Mientras Yoshino estaba sorprendido por
la acción, Hatori se giró, haciendo que cambiaran de posición.
- Si vas a
mimarme, hazlo de frente. Esto no sucede todos los días.
- ¡N-no te burles, Tori idiota!
- No me estoy burlando. Solo digo lo que realmente
pienso.
Tal como dijo, la expresión de Hatori era tan seria como
siempre. Cuando volvió a mirarlo fíjamente, hizo que se avergonzara de su
propio comportamiento. Hatori, que ni siquiera se avergüenza, no parece tener
la misma edad que él. No podía escapar de los brazos de Hatori, aunque esta vez
no tenía intenciones de hacerlo, pero se sentía cada vez más inquieto.
Intentó apoyar su rostro en el hombro de Hatori para, por lo menos, ocultar su expresión, pero sintió que el rostro de éste se iba
acercando hacia él, así que cerró los ojos sin decir nada. No está bien ser
testarudo al final del año.
- … Mm...
Justo cuando se lamentaba que los labios que le
presionaban suavemente se alejaran, escuchó a Hatori soltar una pequeña risilla.
- ¿Qué te pasa hoy? Estás muy callado.
- Cállate. ¿Tienes
algún problema con ello?
- No, solo estoy
un poco sorprendido. Sería bueno que siempre fueras así.
- … Solo será hoy.
¡Es el gran servicio de fin de año!
Como era de
esperarse, no pudo ser sincero y terminó diciendo cualquier cosa para ocultar su
vergüenza.
- Ya veo. Entonces, no nos contengamos hoy.
- ¿Eh?... ¿En qué estás pensando?
Justo cuando comenzaba a levantar la voz para expresar su confusión, su boca se vio bloqueada. Por reflejo, intentó resistirse en un principio, pero en ese momento recordó sus propias palabras y se relajó. Sería algo especial solo por hoy.

